Ágora… a diario la arena política

realidad en blanco y negro...

Maximiliano Cladakis-Edgardo Bergna editores. Organo de opinión política de Atenea Buenos Aires. Radio Atenea y Agora Buenos Aires

Escriben: Leandro Pena Voogt-

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domingo, 25 de septiembre de 2011

De cucarachas, ratas, lagartijas y urracas

opinión. Agora...a diario 25/09/2010






Por José Antonio Gómez Di Vincenzo

A pesar de que la historia evolutiva tiende a la complejidad es preciso siempre tener en cuenta que por un carril paralelo transita sigilosamente el azar. Acechante obliga a los justos a tener precaución, a medir siempre las consecuencias de los actos, a mirar atrás para ir hacia adelante, a ponderar el contexto, para ajustar la lucha, si lo que se quiere es progresar, estar mejor que antes.

En la fauna salvaje, quienes cuentan con ventajas, sobreviven y dejan descendencia. Otros, menos afortunados, perecen. La caída de un meteorito (necesariamente tiene que ser un objeto más contundente que un satélite yanqui obsoleto) puede aniquilar un gran porcentaje de especies. Los bichos y las plantas no piensan, no tienen conciencia, no se proyectan hacia el mundo, son pura naturaleza. Otros más afortunados pueden hacer historia, pueden leer el mundo y transformarlo. Les dicen injustamente hombres porque también son mujeres. Hombres y mujeres hacen cosas para mejorar sus condiciones de vida. Y eso que hacen lo hacen en sociedad. Se piensa y se hace, se piensa para hacer, pensando se hace. Praxis y política, dos maravillosas actividades del hombre y de la mujer.

En el reino de la política, hoy, ya no son los vivos quienes se salvan. Afortunadamente algo cambió. Y el cambio vino a surgir como una eclosión dialéctica entre los significados que provenían de incipientes prácticas discursivas transformadoras emanadas desde la conducción y su resonancia en una juventud que vibraba al ritmo del “con la política vamos a transformar las cosas”. Muchos hombres y mujeres oyen el cambio. Otros tantos, sonámbulos, zombies, se arrastran sugiriendo mediante la repetición de ese autóctono mantra que dice “vienen por más”, que la democracia está en peligro, etc.

En rigor, ese latiguillo o mantra está vacío de contenido concreto, es una fantasmagoría, un espectro creado por quienes temen quedarse sin… ¿Laburo? Es un invento desesperado que pretende instalar al fabulador en el lugar del defensor del derecho y la libertad. Presos de su propia inoperancia, de su probada incapacidad por generar propuestas con adhesión, estas alimañas viajan descarriadas por la historia sin darse cuenta que en un carril paralelo, los cambios asechan, obligan a leer y comprender para dónde va la cosa y a jugar dialectalmente con el devenir, para marcar rumbos. Tras estos disfraces de alimañas se esconden sujetos de poca monta, actores del individualismo amarrete que antes de tejer un discurso transformador desde una opción distinta a la que expresa el gobierno prefieren agitar fantasmas para salvarse.

Sutil pero extraordinariamente abismal es la diferencia que existe entre ese mantra repetido por cucarachas y algunas ratas y ese que comienza a ser el slogan de una juventud comprometida que machaca: “con la política vamos a transformar el mundo”. Uno podría preguntar: ¿Por qué cosas más vienen los que creen en que con la política se puede cambiar el mundo? La mala noticia para la cucaracha, la rata y la lagartija cae como un martillo. Porque ese “vienen por más” se comienza a llenar de un contenido ya no espectral sino concreto. Los que vienen por más, vienen por todo, por todo un mundo injusto que debe transformarse, un mundo donde las alimañas ocupan un lugar poco importante.

Las alimañas son varias. Estudiémoslas…

Las cucarachas sólo salen a la luz en la oscuridad. Cuando la luz ilumina la historia se esconden y buscan convencer a otras alimañas de que por ahora, nada puede hacerse, que como no hay oposición hay que dejar que todo fluya para que el gobierno se caiga por sus propias contradicciones. Un juicio en el que subyace un desprecio por la capacidad intelectual de quienes siguen y apoyan las políticas oficialistas y tienen claro que la oposición al proyecto del gobierno no se encarna en unos cuantos títeres, en una colección de cucarachas, ratas y lagartijas sino que dicho poder está tras bambalinas, moviendo los hilos de las titiritezcas alimañas y tiene nombre y apellido.

Por su parte, las ratas andan a hurtadillas, buscando al menos quedarse con un trocito de queso. Plantean que hay que hacer fuerte la oposición en el congreso. ¡Una cantidad de votos por favor! Llanto, lamento que ahora busca reactualizarse para al menos ir a ocupar un lugar en el espacio del Congreso Nacional. Las ratitas enarbolan latiguillos republicanos de poca monta, adjudicándose el rol de defensoras de la democracia sin ver que no existe nada más puro que la voluntad popular de elegir con el voto popular que las ratas inmundas se guarden de decir estupideces y procuren pasar una temporada reflexionando en sus respectivas alcantarillas.

En el zoológico político local tenemos también a las siempre escurridizas lagartijas. Estas infatigables lobistas se encuentran siempre propensas a jugar a favor de los intereses foráneos, a seducir y dejarse llevar por el capital y la cultura extranjera que por luchar por la independencia. Las lagartijas vienen sobreviviendo en su nicho ecológico desde los albores de la nación. Siempre están. Hoy juegan a favor de los intereses de quienes por su propio derrumbe buscan salvarse tramando un nuevo saqueo a países como el nuestro. Una rareza poco frecuente en el reino animal las distingue. Les cortás la cola y vuelve a crecer.

Por último están las urracas. Estas infatigables parlanchinas, no conformes por haber recibido de la madre naturaleza el don del habla, siempre se muestran frustradas por el hecho de que tan maravilloso don no fue acompañado por la inteligencia. Las urracas, en fin, no paran de hablar. Y hablan como cucarachas, como ratas y como lagartijas siempre tramando algo, siempre mintiendo.

Muchas alimañas, muchas características, un fin común: sobrevivir. Quienes cuenten con ventajas sobrevivirán y dejarán descendencia. Otros menos afortunados, perecerán. En el mundo de los hombres, la inteligencia es un plus no menor. Permite leer que pasa en el carril de la historia, operar en la contingencia. Cuando el político no toma el toro por las astas, cuando el pueblo no quiere ver, el mundo puede convertirse en el palacio de las cucarachas, ratas y lagartijas. Y lamentablemente para estas alimañas no existe príncipe azul. No hay beso que las convierta en princesas. Siempre serán cucarachas, ratas y lagartijas. Podremos haber caído en la trampa una vez, pudimos creer que una rata era un príncipe. Ya no… Algo cambió al ritmo del “creemos que con la política podemos transformar el mundo”.








miércoles, 31 de agosto de 2011

La oposición: entre la desesperación y la “ausencia” de proyectos

opinión. Agora...a diario 31/08/2011

    Es sabido: la oposición está desesperada. El arrollador caudal de votos que recibió Cristina Fernández de Kirchner en las PASO fue un golpe demoledor. Octubre que, hasta hace unas pocas semanas se le presentaba a la oposición como la posibilidad de realización de los anhelos de ballotage y de un posible triunfo posterior, ahora se les aparece bajo la forma de una pesadilla.






Maximiliano Basilio Cladakis

    El cumplimiento de esa pesadilla implicaría que el oficialismo acreciente su ya enorme caudal electoral mientras que ella viera reducir el suyo propio. Por lo tanto, tras el 14 de agosto, el objetivo de la oposición ha pasado a ser  intentar reducir, por cualquier medio, la cantidad de votos que la Presidenta pueda cocechar de aquí a las elecciones generales. Es decir, el objetivo no es otro que reducir al mínimo posible su derrota.

    Para llevar a cabo dicha tarea, la oposición se ha válido hasta el momento de las más diversas herramientas. Por un lado, alentada principalmente por la UCR, una de estas herramientas ha sido intentar propagar la idea de que una victoria del más del cincuenta por ciento por parte del oficialismo, y la consiguiente posibilidad de que este recupere el quórum propio en el Congreso, significaría el peligro de una “hegemonia absoluta” por parte del Poder Ejecutivo, lo cual podría llevar a la Argentina a convertirse en una “Monarquía Constitucional”. Por otro lado, proveniente esencialmente del “peronismo” opositor (o, como muy bien lo llama Horacio Verbitsky, del “peornismo opositor”), tanto en su versión duhaldista como rodríguez-saaista, se encuentran las denuncias de fraude. Con esto, es claro, lo que se intenta es esmerilar la contundente diferencia de votos entre el oficialismo y la oposición. Bajo la hipótesis del fraude, el kirchnerismo, si bien logró más votos que cualquier otra fuerza, la diferencia sería menor a lo que parece y podría, entonces, tras octubre, haber un ballotage. En tercer lugar, ha comenzado a surgir, en los últimos días, el reclamo por la boleta única para ser empleada en las próximas elecciones.  El rechazo del oficialismo de modificar el formato de la elección sería, según la oposición, a causa de que el nuevo formato lo perjudicaría. 

   Sin lugar a dudas, se trata de argumentos lamentables. Con respecto al primero, no hay nada que decir, cualquier intento de refutación sería otorgarle una seriedad de la que carece. Sólo cabría recordarles a los “republicanos” y “constitucionalistas” que sostienen esta tesis que es la propia Constitución la que afirma la soberanía del voto popular y que si el pueblo elige un gobernante, dicho gobernante lo será por cuatro años con la posibilidad de ser reelecto una vez consecutiva, y que eso, en forma alguna, es una monarquía constitucional, ya que es la misma Constitución la que no acepta ningún tipo de monarquía. En lo concerniente a la segunda, los datos finales de la elección, validados por el Poder Judicial, no sólo no demostraron que Cristina Fernández de Kirchner obtuvo menos votos que los dados a conocer en el conteo provisorio, sino que se contaron alrededor de cuatrocientos mil más a favor de la Primera Mandataria. Así que, salvo de tratarse de un “autofraude” como ironizó la portada de Página 12, se trató de unas elecciones claras y transparentes.  Con respecto a los reclamos por la boleta única, la posición del oficialismo es la única razonable: cambiar el formato en el mismo proceso electoral es realmente descabellado. Además, vale agregar, que  no está claro el motivo por el cual se dice de manera tan firme que el nuevo formato perjudicaría al oficialismo.

    Como dijimos, se trata de argumentos lamentables que no tienen el menor interés por sí mismos. Sin embargo, lo que sí es interesante, es el hecho de que, para intentar lograr reducir la diferencia de votos con el oficialismo, la oposición no recurre en ningún momento a argumentos políticos. En su intento de lograr el consenso de parte del electorado,  la oposición no hace hincapié en políticas o proyectos alternativos. Ninguna de las fuerzas que conforman esta unidad monocorde pareciera tener un proyecto que confronte con el oficial. El proyecto kirchnerista está claro desde un primer momento: inclusión social, defensa de los derechos humanos, industrialización, unidad regional, etc. Dicho proyecto es explicitado tanto en las palabras como en los hechos. Precisamente, las campañas del oficialismo son las únicas que se fundan en la política propiamente dicha. Por el contrario, ninguna de las fuerzas de la oposición pareciera tener un modelo para contraponer al que el Gobierno Nacional se encuentra llevando a cabo actualmente.

    Sin embargo, que no parezca poseer uno, no quiere decir que no lo tenga. Precisamente, hablar de una “ausencia” de proyecto político por parte de la oposición es un error, y, además, un error peligroso. La oposición tiene un proyecto y este proyecto es el neoliberalismo. Tanto la UCR como el “peronismo” opositor son representantes de intereses corporativos como los de la Sociedad Rural o los del Grupo Clarín. En cierta medida, puede pensarse a Alfonsín, a Duhalde o a De Narvaez como empoderados de estas corporaciones que tienen como fin último reestablecer el modelo de país que sirva  a sus intereses. De ahí, la no explicitación de sus proyectos políticos ya que se trata de proyectos excluyentes para las grandes mayorías que entronizan los intereses particulares por sobre el interés colectivo.

    Con respecto a las opciones opositoras de “centro-izquierda” y de “izquierda” no hay mucho que decir. En el caso del “socialismo” liderado por Binner, en el único momento en que habla de política y suena medianamente “progresista” es cuando dice tímidamente que apoya algunas medidas del Gobierno. El impulso que hoy está recibiendo por parte de los medios de comunicación hegemónicos, debido a la pobre elección de sus candidatos más afines, no tiene otra razón de ser que intentar restarle votos al kirchnerismo con una figura no tan identificada con los intereses corporativos (pero que, en última instancia, responde a ellos, como en el caso de la Ley 125) y que puede presentarse como una alternativa “por izquierda” al oficialismo.

    Por último, en el caso del Frente de Izquierda,  su campaña se basó exclusivamente en el lloroso pedido de que los voten para poder presentarse en octubre, banalizando, para ello, con total liviandad y volviendo  farsesco un fenómeno trágico  en nuestra historia: la proscripción política. Además, como dato aparte, el brindis de Altamira con el antiguo director de la que fue la más apologética revista de la última dictadura, dejó de manifiesto la verdad de aquella sentencia que afirma: “a la izquierda del kirchnerismo está la pared”.














  
  
  
   









            

miércoles, 10 de agosto de 2011

El Hijo del Padre

opinión. Agora...a diario 10/08/2011




Maximiliano Basilio Cladakis

    Un joven se dirige a su auto. Ve que el vidrio de la puerta delantera izquierda está roto y descubre que le robaron el stereo. Contra lo que podría esperarse, el joven comienza a festejar. Le robaron sólo el stereo, no el auto. “¡Miren acá está! ¡No me lo robaron!” comienza a gritar, exhultante. Un vecino se acerca a él. Ambos se abrazan. Comienzan a saltar, a bailar. “¡No me lo robaron!”, continua exclamando el joven. Los vecinos se asoman a las ventanas. Ríen. Comparten el festejo. Algunos aplauden. Pasa un colectivo. El conductor comienza a tocar la bocina, uniéndose a la celebración. La alegría envuelve a todos, como si se tratase de alguna antigua festividad comunal. Todo es algarabía, festejos, un desborde de emociones. Pero una voz en off surge de la nada y, tomando distancia de la celebración, dice: “Hoy festejamos que nos roben el stereo, no el auto, hoy festejamos que nos asalten y no nos maten”. Esa voz emplea un tono solemne, preocupado. Esa voz llama a la reflexión, no participa del festejo. Esa voz sabe. Y lo que sabe es el estado de ignominia en el que caímos. “Festejamos que nos roben el stereo ¿cómo hemos caído tan bajo?”. Esa voz no es otra que la voz del Profeta. El Profeta, que forma parte del pueblo (por eso el empleo que hace de la primera persona del plural) pero que, al mismo tiempo, está más allá, pues él puede ver, como dijimos, él sabe. Y ese saber es el que le permite denunciar la  abyección de su pueblo, que es también su propia abyección. Sin embargo, la voz no sólo denuncia sino que anticipa. Y tanto en el Antiguo Testamento como en el caso de esa voz (conciencia denunciante pero a la vez participante de nuestra ignominiosa situación), lo que anticipa  es Su llegada. Y entonces aparece Él, el Hijo del Padre. Pero no en las calles donde se produjo el  festejo. Él no forma parte de este lodazal de humillaciones, Él viene de otro lado, Él está limpio, impoluto. Camina por verdes prados poblados de árboles igual de verdes que contrastan con el asfalto gris de las calles de la ciudad. Su mirada es serena, igual que su voz. Nos viene a redimir. Interpela, nos interpela a un “cambio seguro”. Un cambio que sólo Él, el Hijo del Padre, nos puede otorgar.  Sin embargo, no nos equivoquemos, este cambio no radica en la postulación de un mundo más justo, más libre, más solidario, prometido a los pobres y al que a los ricos les resultará más difícil acceder que a un camello pasar por el ojo de una aguja. No se trata de utopías inalcanzables. Este Hijo del Padre no promete un Cielo Futuro (el sabe que ese tipo de cosas son artimañas de comunistas, de populistas, de marxistas, y de demás engendros corruptores de la vida republicana y democrática). Este Hijo del Padre no nos dice que para seguirlo demos todas nuestras posesiones a los pobres. Por él contrario, Su promesa es la de asegurar dichas posesiones frente a los pobres.  El Hijo del Padre que ahora nos habla no se rodea de pescadores, prostitutas, ladrones, y demás marginales, sino que junto a él cohabitan pregoneros de la ortodoxia económica liberal, empresarios exitosos, oligopolios mediáticos y orgullosos terratenientes, reservas últimas de la moral de la Patria. Este Hijo del Padre viene, pues, a redimirnos, y no sólo a nosotros, sino, incluso, al mismo Padre, pues aquellos con los que avanza, temerario, hacia el 14 de agosto, son aquellos a quien el propio Padre, en su momento, cometió la blasfemia de enfrentar.



viernes, 26 de noviembre de 2010

“Ha muerto el enemigo” 2ª parte

opinión. Agora...a diario 26/11/2010

Carlos Juan Bianchi

 En el primer escrito me refiero fugazmente a los enemigos del enemigo muerto, ofreciendo para el caso dos botones como muestra. No creí necesario ampliar la nómina, ya que a quienes nos interesa y nos preocupa la política, sabemos de qué lado está cada uno.

Pero los últimos acontecimientos me invitan a adjuntar ciertas reflexiones:

Se trata de los avatares que rodean a la aparición en escena de la  Dra. Carrió, recién llegada de su retiro –creo que inútil a juzgar por su apariencia- en un spa.

Hablar de ella es precisamente lo que ella pretende que ocurra, con sus locuciones que a modo de verdades reveladas enojan incluso a sus pocas huestes, pero el beneficio secundario está logrado, ya ven, yo hablo de ella.

Como psiquiatra la ética profesional me impide hacer diagnósticos a distancia, por lo que me abstengo de acompañar a los muchos que creen que su estado mental, está decididamente desquiciado.

Sin embargo debo señalar algunos hechos: en las entrevistas a las que logra acceder, se puede ver que al recitar sus apocalípticas verdades, deja de mirar al entrevistador para dirigir su mirada casi hacia atrás, a un espacio vacío donde no se ve a nadie, al menos los que miramos no vemos a nadie, quizá ella sí desde su mesianismo se sienta observada y aprobada, vaya uno a saber por quién.

Cuando con absoluta convicción dijo: “la gente quiere que se vayan” “la gente quiere que los maten” refiriéndose al matrimonio Kirchner, muchos nos preguntamos por que calle camina la Dra. o simplemente si se trata de seres imaginarios que a su paso, van diciendo lo que ella quisiera escuchar.

Hace algún tiempo, cuando un entrevistador le preguntara cual sería su mayor ambición, (era un programa político) ella dijo, acompañando la descolgada respuesta con una sonrisa  “Morir en Punta del Este”. Con esa sonrisa, de mujer superada y superadora que parecía decir: “yo soy la verdad”

Pensé, que bueno sería entonces, si lograra la doble ciudadanía con el Uruguay, que se candidateara a la intendencia de Maldonado para estar ya cerca de su mayor ambición y de paso, poder los argentinos exportar y desembarazarnos de tan adiposa y crispada señora.

Ayer volví a escucharla en una entrevista con el periodista Sr. Luis Majul, (ya ven que no me privo de nada), estaba cambiada, medicada o aconsejada, luego de la tormenta que desató con sus sospechas de soborno en diputados.

Presentó en esta oportunidad, una postura casi beatífica, habló de paz y de su salud, quebrantada según ella por el sacrificio de haber ofrendado desinteresadamente, tantos años de su vida a la política.

Para terminar y ya en tren de reconocimientos, puedo admitir su gran destreza actoral manifestada en sus falacias y sus contradicciones, en sus poses y sus amenazas aterradoras, también debo destacar su picardía, de haber aprendido a vivir sin trabajar, bancada, claro está, por la política.
Es decir, por todos nosotros.

Con opositores como ella, el proyecto nacional vigente, felizmente no corre riesgo alguno.