Ágoraa diario la arena política

realidad en blanco y negro...

Maximiliano Cladakis-Edgardo Bergna editores. Organo de opinión política de Atenea Buenos Aires. Radio Atenea y Agora Buenos Aires

Escriben: Leandro Pena Voogt-

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jueves, 27 de abril de 2017

Sobre la teología neoliberal

opinión. Agora...a diario 27/04/2017



Maximiliano Basilio Cladakis

   El neoliberalismo, en tanto horizonte histórico y cultural (reducirlo a un simple modelo económico es un error que puede acarrear graves consecuencias), representa el estadio más avanzado, al menos hasta la fecha, de la divinización de las riquezas. Con razón,  Marx sostenía que el despliegue del capitalismo había representado una desacralización de los distintos ámbitos de la existencia humana. Sin embargo, dicha desacralización tuvo por correlato una forma otra de sacralización: a la muerte de los viejos dioses le siguió la apoteosis de un nuevo dios, único y omnipotente, cuyo culto se transfiguró en culto absoluto de la humanidad. El momento neoliberal del desarrollo capitalista es una profundización y radicalización de este fenómeno. La globalización de los mercados, la transnacionalización de la economía, la inmaterialidad de las riquezas son elementos centrales a la hora de comprender la época que se alza en torno nuestro.

   Si bien, desde los orígenes mismos de la historia, ha existido el culto a las riquezas y, también, las críticas a este culto, como lo dejan ver las obras de Platón, las de Aristóteles, las de Séneca, etc.,  el neoliberalismo lleva al extremo el sentido cultual de la acumulación de riquezas. Se trató de un proceso gradual, de siglos, donde la riqueza fue adquiriendo un sentido cada vez más abstracto y universal: de la tierra al oro, del oro al dinero en papel,  del dinero en papel al dinero inmaterial de los flujos financieros. La riqueza, hoy en su forma de capital-liquido, se presenta como articuladora de  todas las facetas que involucran la experiencia de los hombres. El destino, tanto de los individuos como de las comunidades, depende de ella. Y al depender de ella, cada uno lo hace su verdadero objeto de culto.

   En el Nuevo testamento, Cristo dice que “ninguno puede servir a dos señores; porque aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro”, refiriéndose a la imposibilidad de servir a Dios y a las riquezas. Más allá de la profesión de fe que se haga, la sentencia crística es inobjetable. El culto real no es el que simplemente se dice, sino que es el que se vive, y el capital es un dios más celoso que Jehová. En el horizonte neoliberal, la riqueza no es un medio, sino un fin en sí mismo, la riqueza es, pues, Dios, el único Dios verdadero, al único que se sirve realmente y todo valor surge de su culto. La indiscutibilidad de los criterios de calculabilidad y de eficiencia, por ejemplo, tienen como finalidad la maximización de ganancias y estos criterios se presentan como valores axiológicos que se superponen a cualquier otro valor. Incluso, valores tradicionales como la solidaridad o la compasión pueden ser condenados como pecados veniales si ponen en riesgo el acrecentamiento del capital.

   Esto último es fundamental para comenzar a pensar el sentido teológico del neoliberalismo. Todo culto tiene un matiz sacrificial. En el paganismo clásico, el sacrificio de Ifiginea llevado a cabo por su padre Agamenón en pos del interés común, es un ejemplo notorio; como lo es el de Isaac por Abraham en el Antiguo testamento; y, como lo es, en el cristianismo, el de propio Dios para redimir a la humanidad. El neoliberalismo guarda, también, una lógica sacrificial. Es sabido que se trata de un sistema que arrasa vidas por millones. Sin embargo, estos asesinatos en masa no son contingentes sino que son absolutamente necesarios para realización de su culto. Los valores de cálculo y eficiencia, como dijimos, no pueden ser contrariados por ningún otro valor. La riqueza exige que todo se rinda ante ella, quien anteponga la solidaridad, la compasión o se deje interpelar por el dolor del otro será excomulgado del mercado. Y el mercado es el templo donde el dios es celebrado más devotamente y donde sus fieles ofrecen sus más indómitos sacrificios apelando, muchas veces, a una racionalidad que no es otra cosa que un instrumento de su fe.

 Una fe quizá más férrea y dogmática que la de aquellos que, siglos atrás, dieron nacimiento a la Santa Inquisión.



   

jueves, 13 de abril de 2017

La Patria dibujada

opinión. Agora...a diario 13/04/2017

Leandro Pena



Desde hace un tiempo brota en nuestra Ciudad de Buenos Aires y se expande a cada rincón de nuestro país una suerte de huracán. Un aire frío y devorador que recorre cada uno de los diversos climas y coloridos paisajes y cada uno de los estratos sociales de nuestra Patria. Un viento helado que proviene de la palabra vacía de hombres acaudalados. Sin duda, que el caudal que abunda es como un viento impetuoso que se lleva todo pero que en sí mismo no tiene un contenido sustancial.

¿Cómo puede ser qué con tan poco contenido este viento se lleve tanto?

Se lleva la dignidad de los más humildes revestida en el rostro de una injusta política presa del Norte. Se lleva los derechos de los trabajadores de los pozos petroleros de la cruz del Sur. Aminora las posibilidades de producción textil tanto del Este como del Oeste. Un recorrido que dibuja una señal de la cruz. Casi una sepultura. Casi una despedida. Casi un amén. En este signo sepulcral de despedida, en este epitafio silencioso que el viento como una mano dibuja una señal de la cruz, lo que muere, lo que se sepulta, es la figura del otro. Se trata, ni más, ni menos, que la aniquilación de las posibilidades del otro en desmedro de la propia. La expropiación de los derechos y posibilidades propias en beneficios de pocos. Casi un déjà vu de la parodia sicopática en tiempos de dictadura. No es, ni más ni menos, que la comprensión de una Patria empobrecida y subjetivada, de una patria unipersonal, de una patria en definitiva vacía, por que le falta ni más ni menos que los otros.

Los otros, aquellos que el viento sopla con su palabra – espada de oro filosa- salen, gritan, escriben, piensan, mientras las vallas, los escudos, los palos, los gases, los tanques de agua ,como huracanes de una espada palabra que sin mirar a quien y cómo: busca atizar, despojar y convertir en cenizas sus sueños.

Nuestros sueños.

El sueño de lo que parece imposible.

El neoliberalismo, como instancia que no supera el concepto de lo subjetivo o como un momento que no comprende otro momento, el de los otros, se ha convertido en ese viento espeso, oscuro, que arrasa: la educación, el trabajo , la salud de los sectores mas humildes y las condiciones y posibilidades de nuestros jóvenes y también el merecido bienestar de nuestros viejos. Claro está, que no se trata de un viento que es producto de un juego de temperaturas proveniente de los mares, donde lo anticiclónico está en constante lucha con el juego de temperatura de la tierra y el océano. Sino más bien, que este viento frío nace del agujero negro y oscuro de donde emergen todos los sonidos y sentidos de nuestras sílabas. De la boca de sus autores: los que nos gobiernan. Cuyos bailes y globos aparecen al son de unas máscaras – siempre sonrientes- y con voces suaves, casi pueriles, que continúan avizorando un futuro mejor bajo el dibujo sepultural de una cruz territorial, casualmente o no, en tiempos de la milenaria fiesta pascual que retumba en Occidente y también en nuestra lastimada Patria..






Video por el 24 de marzo

opinión. Agora...a diario 13/04/2017


lunes, 20 de marzo de 2017

Exterminio

opinión. Agora...a diario 20/03/2017




Maximiliano Basilio Cladakis

El 24 de marzo de 1976 aconteció el inicio del exterminio. Con la finalidad de reconfigurar la Argentina a partir de las exigencias de los poderes concentrados nacionales y transnacionales, sectores cívicos y militares dieron comienzo a un plan sistemático cuyas consecuencias, cuarenta años despues, siguen haciendo sentir su impronta. El exterminio se perpetuó como marca endeleble de nuestra historia que nos constituye subjetivamente a cada uno de nosotros.

Hubo 30000 desaparecidos, robos de bebes, asesinatos, vuelos de la muerte, torturas y violaciones. La apoteosis del terror fue llevada a cabo por el aparato del Estado y avalada por amplios sectores del poder económico, mediático y eclesiástico. El exterminio buscó no sólo matar, sino deshumanizar a sus victimas, “desaparecerlas” del ámbito de lo humano. Sin nombres, sin destinos, sin tumbas, sin fechas de muerte, habitando en el estado de “ni muertos ni vivos”, el exterminio convertía en fantasmas a sus victimas. Y cualquiera podía convertirse en un fantasma más.

El fantasma que comenzó a recorrer la Argentina no era el anunciado por Marx. Se trataba del fantasma de un horror indescriptible que penetraba en cada uno. El exterminio de los treinta mil era la posibilidad de exterminio de todos. El horror y el recuerdo del horror quebrantaron los lazos de solidaridad entre los habitantes de un pueblo haciendo emerger el “salvese quien pueda” como apotegma existencial. El “algo habrá hecho” pronunciado por alguien cuyo vecino se transfiguraba en desaparecido, era una manera de exorcizar la posibilidad de que el exterminio cayera sobre él. Justificar lo injustificable para sentirse seguro.
La política que, desde casi el origen de la cultura, era lo que constituía al ser humano en tanto tal, se reconfiguró como pecado venial. El peligro de elimación trastocó el sentido de la existencia humana: lo común, los asuntos de la polis representaban la posibilidad de desaparición y deshumanización, el refugió en lo privado se constituyó como lugar de realización de lo humano.

Esa inversión existencial continua cumpliendo hoy un gran poder de atracción. La entronización de lo privado, la banalización de lo política, la comprensión de los progresos y logros colectivos como lemas vacios y la fe incuestionable en los progresos y logros individuales son consecuencias de ello. Lo privado se presenta como lugar seguro mientras lo político es demonizado. Hoy mismo, nuestro actual gobierno, le habla al individuo, uno de sus intelectuales orgánicos dijo incluso que el sujeto del PRO no es el pueblo sino los individuos, al mismo tiempo que lleva a cabo persecusiones ideológicas, detenciones política y acciones represivas frente a las movilizaciones sociales.


La Alianza Cambiemos también busca generar el Horror para exterminar lo político y así implantar el mismo modelo económico que llevó a cabo la Dictadura Civico-Militar de1976.

jueves, 16 de marzo de 2017

jueves, 9 de marzo de 2017

Milagro Sala

opinión. Agora...a diario 09/03/2017





miércoles, 1 de marzo de 2017

Repudio a las amenazas contra Roberto Baradel y a la complicidad del Presidente Maurio Macri

opinión. Agora...a diario 01/03/2017

   Desde Agora ... a diario repudiamos las amenazas recibidas por Roberto Baradel y su familia, como así también la permisividad cómplice del Presidente Mauricio Macri por sus dichos en el Congreso de la Nación. El clima de época gestado por la llegada al gobierno de la derecha nos retrotrae cada día  a las épocas más funestas de nuestra historia. Que un dirigente sindical reciba amenazas de muerte (que incluyen a sus hijos) es un síntoma de los nefastos días en los que transita nuestro país y que el Presidente de la Nación en el acto de apertura del Congreso diga frases como las que dijo muestran a una sociedad que se mueve en una constelación donde el Estado de Derecho se difumina hacia un Orden Dictatorial.

Edgardo Bergna

Maximiliano Cladakis

lunes, 27 de febrero de 2017

Lo que está en juego

opinión. Agora...a diario 27/02/2017


Maximiliano Basilio Cladakis

   En sus cursos sobre la Fenomenlogía del Espíritu de Hegel, el filósofo ruso Alexandré Kojève decía que toda la dialéctica histórica se funda en la dialéctica entre Amos y Esclavos. El devenir histórico del hombre se encuentra, entonces, signado por la permanente oposición entre esas figuras que, en su universalidad, pueden dar cuenta de los conflictos que atraviesa cada época concreta. Es decir, se trata de figuras que, en su encarnación histórica, tornan comprensibles la relación colono-colonizado, burgués-proletario, incluido-excluido, etc.

  Sin lugar a dudas en la afirmación de Kojève, resuena la impactante sentencia que Marx pronunciara en el Manifiesto Comunista acerca de que “la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases”. El conflicto se vuelve el motor originario de la historia, un conflicto descarnado, impiadoso que adquiere el carácter de, como decía Hegel, “una mesa de carniceros”. La historia de la humanidad, pensada desde ese horizonte conceptual, es una historia que no es completamente humana. El propio Kojève sostiene que no hay simplemente hombres sino que hay hombres Amos y hombres Esclavos. Lo que significa que la humanidad en sentido integral, aún no es.

   Los panoramas actuales de nuestro país, de la región y del mundo muestran claramente ese desgarro que atraviesa una humanidad no realizada. Presos políticos, transferencia de recursos hacia los sectores más concentrados de la riqueza, aumento exponencial de la riqueza y aumento exponencia de la miseria, racismo, xenofobia, muros que se alzan en defensa de los opresores: desde el prometido por el actual Presidente de Estados Unidos, como los incontables muros contruidos por Israel, como, en lo micro, los muros de los barrios privados para defender a los acaudalados de los desposeídos. No hay seres humanos, hay humanos opresores y humanos oprimidos y entre ellos hay una guerra, a veces más silenciosa, a veces más estruendosa. El Papa habla de este momento como el de una tercera guerra mundial. Tiene razón.

    Y en esa guerra global cada uno de nosotros cumple un rol. Desde la posición en que nos hallemos, cada palabra, cada acto, cada gesto se circunscribe inevitablemente a ese marco universal. Jean Paul Sartre decía que se trata de elegir por las masas o contra las masas, por el hombre o contra el hombre. En efecto, elegir y elegirse por las masas de oprimidos de nuestro país, de nuestra región y del mundo es elegir y elegirse por la posibilidad de una humanidad integral. Y eso es lo que está en juego en este momento (como, probablemente, lo ha estado siempre) la posibilidad de una humanidad real, no cercenada, no atravesada por la sanguinaria marca de la opresión, puesto que hasta que no sea superada y eliminada la relación de la opresión seguiremos, y aquí retomamos nuevamente a Marx, en el reino de la necesidad, no en el de la libertad y nuestra historia será tan sólo la prehistoria de la humanidad. Una humanidad cuya realización integral depende absolutamente de nosotros.




lunes, 13 de febrero de 2017

Contra la xenofobia y la discriminación

opinión. Agora...a diario 12/02/2017


lunes, 6 de febrero de 2017