Ágoraa diario la arena política

realidad en blanco y negro...

Maximiliano Cladakis-Edgardo Bergna editores. Organo de opinión política de Atenea Buenos Aires. Radio Atenea y Agora Buenos Aires

Escriben: Leandro Pena Voogt-

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miércoles, 24 de mayo de 2017

Un silencio

opinión. Agora...a diario 23/05/2017

Leandro Pena

Un silencio
vibra en mi cuerpo.


Eco:

No es la ausencia de la palabra.




Su brote silencioso.


miércoles, 17 de mayo de 2017

Diosa

opinión. Agora...a diario 17/05/2017




Maximiliano Basilio Cladakis

   Se mira al espejo. Es perfecta. Sus cabellos, sus labios, sus ojos, sus pechos; todo se enmarca en una voluptuosa y soberbia armonía. No hay nada de más, ni nada de menos. Su cuerpo es una obra de arte. Gimnasios y quirófanos tallaron esa perfección durante años. Alguna vez, quizá, fue una mujer. Sin embargo esos días quedaron atrás, pues ya hace tiempo que se ha transfigurado en una deidad. Cuando la ven, los hombres, y también algunas mujeres, suelen afirmar aquella esencia divina llamándola “diosa”.

   “Diosa”, la palabra resuena en su mente y sonríe. La belleza diviniza y lo divino implica poder. Ella tiene poder, y lo sabe, sus devotos se lo demuestran día tras día. Además, su poder es absoluto ya que todo poder se mide por la fuerza del poder que se le resiste, y no hay nada que se resista a ella. Sin embargo, la carrera hacia la divinización no es fácil. No toda mujer lo logra, muchas caen en el camino. Eso la hace sentir aún mejor. Es de las pocas que lo han conseguido, es, por lo tanto, casi única.

    Si bien, a veces piensa que sacrificó mucho en esa carrera, cuando se halla frente al espejo, lo sacrificado le parece una simple banalidad. El espejo es un émulo de la mirada de los otros, un instrumento que le permite ver lo que todos, salvo ella, pueden ver, lo que ella es para los otros: objeto de deseo, objeto de admiración, objeto de culto. Se extasía, al igual que todos,  frente a esa imagen, deseando fundirse con ella, anhelando que ese ínfimo pero insuperable abismo que las separa deje de existir de una vez por todas. Por eso mismo, en aquel éxtasis que la invade, habita, también, el dolor de quien sabe, al menos inconscientemente, que persigue una quimera imposible.

    Ella no puede pertenecerse a sí misma porque, al fin de cuentas,  ella es de los otros, ella son los otros, ella no es ella.



martes, 16 de mayo de 2017

Apoyo a Hebe de Bonafini

opinión. Agora...a diario 16/05/2017

   Desde Agora ... a diario damos nuestro apoyo incondicional a Hebe de Bonafini en medio de la embestida juridica, política y mediática de la que está siendo víctima en estos días. Hebe ha sido y es un símbolo de la lucha por los Derechos Humanos en nuestro país, en la región y en el mundo. Quien no calló durante el genocidio cometido durante la Dictadura Cívico-Militar, está siendo perseguida por poderes que, no sólo callaron sino que fueron cómplices, de dicho genocidio.

Edgardo Pablo Bergna

Maximiliano Basilio Cladakis



lunes, 8 de mayo de 2017

El miércoles 10 de mayo, los pañuelos en la Plaza

opinión. Agora...a diario 08/05/2017




  Edgardo Pablo Bergna.

Soy grande de una adultez, que en mi generación, significa durar a partir del fin de la dictadura cívico-clerical-militar. No tengo dudas, es absolutamente así: duré... no fui capaz de vivir para evitar la presente destrucción de derechos conseguidos que creía intangibles, y soy responsable ante el mundo y ante todos.

Creí desde siempre que este gobierno gerenciado por Mauricio Macri, capataz de empresas comerciales, iba a implantar modelos neoliberales, de derechas, iba a tratar con desprecio a la política, a gremios y trabajadores y, sabía también, del desempleo, del aumento de la pobreza, de la tendencia a humillar a la educación, a la técnica, a la ciencia. Veía a un hombre, pequeño de la peor pequeñez, en su cerrazón, confundir satélites con lavarropas y brindar, después, por la venta de limones a la gran potencia, que hoy, es mas potencia de exterminio que nunca. Y sabía de este presidente, del sur mas al sur, doblegado, ante aquel neoyorquino, una vez mas, como cuando perdió a manos de Trump en los 80, el proyecto inmobiliario Lincoln West, de Nueva York. Sabía de los planes de ajuste, de déficit cero, del método ortodoxo para combatir la inflación destruyendo el consumo y la exclusión, y la pobreza y la enfermedad que de ello proviene. Todo eso lo sabía, y desde mi lugar lo escribí, lo milité y lo resistí, sin embargo, las elecciones de diciembre de 2015 promovieron como presidente a Mauricio Macri, ganó en segunda vuelta, por un punto porcentual al candidato del Frente Para La Victoria Daniel Scioli a quien voté. Seguí actuando en política, lo sigo y seguiré haciendo.

Siempre supe que tengo que estar al lado de las madres y abuelas de la plaza, situarme allí me despeja y desde allí obtengo mi visión del mundo. Madres y abuelas son la matriz factual de mi post teorización política, es el hecho a partir del cual se reafirman mis convicciones ideológicas que se devuelven en acto, se realizan. En doce años de gobierno Kirchnerista jamás fueron objeto de vituperio y si, fueron símbolo y homenaje permanente, tanto Cristina como Néstor tienen con las madres y abuelas de la plaza una interpelación permanente basada en el amor y en la confianza. Todo lo contrario pasa a partir de diciembre de 2015, “El curro de los Derechos Humanos” la puesta en duda sobre el número de los desaparecidos… todo un cuadro que fue inundando de sospecha aquella confianza fundada en valores desde los cuales parecía imposible retroceder. Con todo, las políticas de Derechos Humanos desplegadas por los gobiernos Kirchneristas parecían, en tanto que son ejemplo en el mundo, muy difíciles de hollar.

Las premisas Memoria, Verdad y Justicia me condujeron durante años en el confort seguro de los logros conseguidos, y ante las bravuconadas de los intolerantes que hoy conducen el Estado, mi respuesta, con la palabra escrita o hablada apelaban a una cierta confiabilidad en última instancia, en tribunales superiores de justicia. Me equivoqué.

La Corte Suprema de Justicia compuesta por dos de cinco cortesanos, según el paladar del Poder Ejecutivo que intentó nombrarlos por Decreto, fallido, pero después convalidado por el Poder Legislativo, abre las puertas literalmente a la libertad de genocidas de la dictadura, así Astiz o Etchecolatz podrían tramitar sus excarcelaciones y volver a verse compartiendo un café en el bar “La Paz” donde no hace mucho solía escuchar la voz de David Viñas.

Reconozco que la memoria se opone al recuerdo en tanto que es posible de compartir por eso se con-memora, memoria compartida, memoria colectiva de los pueblos, el recuerdo apela a un campo semántico algo distinto es mas individual y aquí es donde volví a errar, me bastó con la Memoria, Verdad y Justicia, repito me tranquiliza pero no es suficiente. Sobrevivir a la dictadura y encontrarme en la situación de tratar de escribir esto, de decir esto, me hace doblemente responsable no fui capaz de profundizar, de reiterar, debí seguir escribiendo contra las bestias, así los llamaba. La presente destrucción de Derechos Humanos, reconstruidos en los años del Kirchnerismo, nos pone en peligro. José Saramago decía “Hay que recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica, porque se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia” y estoy de acuerdo y nunca me aparté de ello es un símbolo de nuestro proyecto político. Pero no es todo. A mi me resulta mas tolerable la Memoria, el Recuerdo me enfrenta a mi propia cobardía. Debo alertar que hay que transmitir una Memoria que contenga Recuerdo que condense un saber y un sentimiento, la parte de Recuerdo contenida en la Memoria que mas nos duele. Así, seguramente, va a hacer mas difícil que la Verdad se malverse en postverdad y la Justicia se haga cada vez mas kafkiana. Ni olvido, ni perdón.





domingo, 7 de mayo de 2017

Flores perdidas

opinión. Agora...a diario 07/05/2017



Leandro Pena

En el silencio de esta madrugada he salido a buscar algunas flores perdidas en la calle. Hay silencio. Está oscuro. Tengo miedo. Miedo de encontrarme con la locura. Miedo de encontrarme con la muerte. Miedo de encontrarme con un silencioso asesino canoso escondido bajo una gorra. Miedo de que un partero, un médico, un anestesista, un enfermero, un juez, o un soldado asesino camine al lado mío en esta noche en que he salido a recoger mis flores. Las flores del amor, las flores de la justicia, las flores de la búsqueda silenciosa de unas mujeres de pañuelo blanco que en el claroscuro de una plaza giraron cuarenta y un veces buscando la sonrisa de sus hijos. Hoy, solo un recuerdo.

Tengo miedo de que mi flores se manchen con sangre y que la luz del sol no les impacte.

El neoliberalismo es el disfraz de los acaudalados doctos de la ley. No es mas ni menos que la sombra de los asesinos que esta noche aparece. Esta noche, qué como en antaño, el miedo y el terror sombrean nuestras calles, nuestras flores, nuestras mujeres, nuestros niños, nuestros ciudadanos, nuestro futuro. Nuestra Patria.

Esta madrugada salí a buscar mis flores y tuve miedo.

Unas lágrimas, como los afluentes de dos ríos que nunca confluyen- justicia y reconciliación- dibujan el rostro humano vendado en un lado y un metal de alto voltaje en otro.





jueves, 4 de mayo de 2017

Repudio al fallo de la Corte

opinión. Agora...a diario 04/05/2017

Edgardo Bergna

Leandro Pena

Maximiliano Cladakis

    Desde Agora ... a diario repudiamos enérgicamente la medida tomada por la Corte Suprema de la República Argentina en virtud de las medidas tomadas respecto de los crímenes de lesa humanidad. Dicho fallo no sólo contradice los convenios firmados con Organismos Internacionales de Derechos Humanos sino que, también, va en contra de la idiosincrasia de un pueblo que decidió tomar como bandera propia los conceptos de Memoria, Verdad y Justicia. El actual momento histórico continua retrotrayéndonos a las épocas más nefastos de nuestra historia.

jueves, 27 de abril de 2017

Sobre la teología neoliberal

opinión. Agora...a diario 27/04/2017



Maximiliano Basilio Cladakis

   El neoliberalismo, en tanto horizonte histórico y cultural (reducirlo a un simple modelo económico es un error que puede acarrear graves consecuencias), representa el estadio más avanzado, al menos hasta la fecha, de la divinización de las riquezas. Con razón,  Marx sostenía que el despliegue del capitalismo había representado una desacralización de los distintos ámbitos de la existencia humana. Sin embargo, dicha desacralización tuvo por correlato una forma otra de sacralización: a la muerte de los viejos dioses le siguió la apoteosis de un nuevo dios, único y omnipotente, cuyo culto se transfiguró en culto absoluto de la humanidad. El momento neoliberal del desarrollo capitalista es una profundización y radicalización de este fenómeno. La globalización de los mercados, la transnacionalización de la economía, la inmaterialidad de las riquezas son elementos centrales a la hora de comprender la época que se alza en torno nuestro.

   Si bien, desde los orígenes mismos de la historia, ha existido el culto a las riquezas y, también, las críticas a este culto, como lo dejan ver las obras de Platón, las de Aristóteles, las de Séneca, etc.,  el neoliberalismo lleva al extremo el sentido cultual de la acumulación de riquezas. Se trató de un proceso gradual, de siglos, donde la riqueza fue adquiriendo un sentido cada vez más abstracto y universal: de la tierra al oro, del oro al dinero en papel,  del dinero en papel al dinero inmaterial de los flujos financieros. La riqueza, hoy en su forma de capital-liquido, se presenta como articuladora de  todas las facetas que involucran la experiencia de los hombres. El destino, tanto de los individuos como de las comunidades, depende de ella. Y al depender de ella, cada uno lo hace su verdadero objeto de culto.

   En el Nuevo testamento, Cristo dice que “ninguno puede servir a dos señores; porque aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro”, refiriéndose a la imposibilidad de servir a Dios y a las riquezas. Más allá de la profesión de fe que se haga, la sentencia crística es inobjetable. El culto real no es el que simplemente se dice, sino que es el que se vive, y el capital es un dios más celoso que Jehová. En el horizonte neoliberal, la riqueza no es un medio, sino un fin en sí mismo, la riqueza es, pues, Dios, el único Dios verdadero, al único que se sirve realmente y todo valor surge de su culto. La indiscutibilidad de los criterios de calculabilidad y de eficiencia, por ejemplo, tienen como finalidad la maximización de ganancias y estos criterios se presentan como valores axiológicos que se superponen a cualquier otro valor. Incluso, valores tradicionales como la solidaridad o la compasión pueden ser condenados como pecados veniales si ponen en riesgo el acrecentamiento del capital.

   Esto último es fundamental para comenzar a pensar el sentido teológico del neoliberalismo. Todo culto tiene un matiz sacrificial. En el paganismo clásico, el sacrificio de Ifiginea llevado a cabo por su padre Agamenón en pos del interés común, es un ejemplo notorio; como lo es el de Isaac por Abraham en el Antiguo testamento; y, como lo es, en el cristianismo, el de propio Dios para redimir a la humanidad. El neoliberalismo guarda, también, una lógica sacrificial. Es sabido que se trata de un sistema que arrasa vidas por millones. Sin embargo, estos asesinatos en masa no son contingentes sino que son absolutamente necesarios para realización de su culto. Los valores de cálculo y eficiencia, como dijimos, no pueden ser contrariados por ningún otro valor. La riqueza exige que todo se rinda ante ella, quien anteponga la solidaridad, la compasión o se deje interpelar por el dolor del otro será excomulgado del mercado. Y el mercado es el templo donde el dios es celebrado más devotamente y donde sus fieles ofrecen sus más indómitos sacrificios apelando, muchas veces, a una racionalidad que no es otra cosa que un instrumento de su fe.

 Una fe quizá más férrea y dogmática que la de aquellos que, siglos atrás, dieron nacimiento a la Santa Inquisión.



   

jueves, 13 de abril de 2017

La Patria dibujada

opinión. Agora...a diario 13/04/2017

Leandro Pena



Desde hace un tiempo brota en nuestra Ciudad de Buenos Aires y se expande a cada rincón de nuestro país una suerte de huracán. Un aire frío y devorador que recorre cada uno de los diversos climas y coloridos paisajes y cada uno de los estratos sociales de nuestra Patria. Un viento helado que proviene de la palabra vacía de hombres acaudalados. Sin duda, que el caudal que abunda es como un viento impetuoso que se lleva todo pero que en sí mismo no tiene un contenido sustancial.

¿Cómo puede ser qué con tan poco contenido este viento se lleve tanto?

Se lleva la dignidad de los más humildes revestida en el rostro de una injusta política presa del Norte. Se lleva los derechos de los trabajadores de los pozos petroleros de la cruz del Sur. Aminora las posibilidades de producción textil tanto del Este como del Oeste. Un recorrido que dibuja una señal de la cruz. Casi una sepultura. Casi una despedida. Casi un amén. En este signo sepulcral de despedida, en este epitafio silencioso que el viento como una mano dibuja una señal de la cruz, lo que muere, lo que se sepulta, es la figura del otro. Se trata, ni más, ni menos, que la aniquilación de las posibilidades del otro en desmedro de la propia. La expropiación de los derechos y posibilidades propias en beneficios de pocos. Casi un déjà vu de la parodia sicopática en tiempos de dictadura. No es, ni más ni menos, que la comprensión de una Patria empobrecida y subjetivada, de una patria unipersonal, de una patria en definitiva vacía, por que le falta ni más ni menos que los otros.

Los otros, aquellos que el viento sopla con su palabra – espada de oro filosa- salen, gritan, escriben, piensan, mientras las vallas, los escudos, los palos, los gases, los tanques de agua ,como huracanes de una espada palabra que sin mirar a quien y cómo: busca atizar, despojar y convertir en cenizas sus sueños.

Nuestros sueños.

El sueño de lo que parece imposible.

El neoliberalismo, como instancia que no supera el concepto de lo subjetivo o como un momento que no comprende otro momento, el de los otros, se ha convertido en ese viento espeso, oscuro, que arrasa: la educación, el trabajo , la salud de los sectores mas humildes y las condiciones y posibilidades de nuestros jóvenes y también el merecido bienestar de nuestros viejos. Claro está, que no se trata de un viento que es producto de un juego de temperaturas proveniente de los mares, donde lo anticiclónico está en constante lucha con el juego de temperatura de la tierra y el océano. Sino más bien, que este viento frío nace del agujero negro y oscuro de donde emergen todos los sonidos y sentidos de nuestras sílabas. De la boca de sus autores: los que nos gobiernan. Cuyos bailes y globos aparecen al son de unas máscaras – siempre sonrientes- y con voces suaves, casi pueriles, que continúan avizorando un futuro mejor bajo el dibujo sepultural de una cruz territorial, casualmente o no, en tiempos de la milenaria fiesta pascual que retumba en Occidente y también en nuestra lastimada Patria..






Video por el 24 de marzo

opinión. Agora...a diario 13/04/2017


lunes, 20 de marzo de 2017

Exterminio

opinión. Agora...a diario 20/03/2017




Maximiliano Basilio Cladakis

El 24 de marzo de 1976 aconteció el inicio del exterminio. Con la finalidad de reconfigurar la Argentina a partir de las exigencias de los poderes concentrados nacionales y transnacionales, sectores cívicos y militares dieron comienzo a un plan sistemático cuyas consecuencias, cuarenta años despues, siguen haciendo sentir su impronta. El exterminio se perpetuó como marca endeleble de nuestra historia que nos constituye subjetivamente a cada uno de nosotros.

Hubo 30000 desaparecidos, robos de bebes, asesinatos, vuelos de la muerte, torturas y violaciones. La apoteosis del terror fue llevada a cabo por el aparato del Estado y avalada por amplios sectores del poder económico, mediático y eclesiástico. El exterminio buscó no sólo matar, sino deshumanizar a sus victimas, “desaparecerlas” del ámbito de lo humano. Sin nombres, sin destinos, sin tumbas, sin fechas de muerte, habitando en el estado de “ni muertos ni vivos”, el exterminio convertía en fantasmas a sus victimas. Y cualquiera podía convertirse en un fantasma más.

El fantasma que comenzó a recorrer la Argentina no era el anunciado por Marx. Se trataba del fantasma de un horror indescriptible que penetraba en cada uno. El exterminio de los treinta mil era la posibilidad de exterminio de todos. El horror y el recuerdo del horror quebrantaron los lazos de solidaridad entre los habitantes de un pueblo haciendo emerger el “salvese quien pueda” como apotegma existencial. El “algo habrá hecho” pronunciado por alguien cuyo vecino se transfiguraba en desaparecido, era una manera de exorcizar la posibilidad de que el exterminio cayera sobre él. Justificar lo injustificable para sentirse seguro.
La política que, desde casi el origen de la cultura, era lo que constituía al ser humano en tanto tal, se reconfiguró como pecado venial. El peligro de elimación trastocó el sentido de la existencia humana: lo común, los asuntos de la polis representaban la posibilidad de desaparición y deshumanización, el refugió en lo privado se constituyó como lugar de realización de lo humano.

Esa inversión existencial continua cumpliendo hoy un gran poder de atracción. La entronización de lo privado, la banalización de lo política, la comprensión de los progresos y logros colectivos como lemas vacios y la fe incuestionable en los progresos y logros individuales son consecuencias de ello. Lo privado se presenta como lugar seguro mientras lo político es demonizado. Hoy mismo, nuestro actual gobierno, le habla al individuo, uno de sus intelectuales orgánicos dijo incluso que el sujeto del PRO no es el pueblo sino los individuos, al mismo tiempo que lleva a cabo persecusiones ideológicas, detenciones política y acciones represivas frente a las movilizaciones sociales.


La Alianza Cambiemos también busca generar el Horror para exterminar lo político y así implantar el mismo modelo económico que llevó a cabo la Dictadura Civico-Militar de1976.