Ágoraa diario la arena política

realidad en blanco y negro...

Maximiliano Cladakis-Edgardo Bergna editores. Organo de opinión política de Atenea Buenos Aires. Radio Atenea y Agora Buenos Aires

Escriben: Leandro Pena Voogt-

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martes, 19 de junio de 2018

La gema de todos los deseos (Cuento)

opinión. Agora...a diario 19/06/2018



Maximiliano Basilio Cladakis

Ghezzi se detuvo al doblar la esquina del pasillo. Ella estaba ahí, espléndida, sostenida por una abrazadera donde se entremezclaban el oro y el jade. Irradiaba una luz sobrenatural que hacía patente su poder, su perfección y su eternidad. El cuerpo de Ghezzi temblaba. Realizó grandes esfuerzos por regular su respiración. Por un momento pensó que iba a morir. La sensación de encontrarse frente a aquello que había anhelado casi toda su vida, más aún de encontrarse frente aquello que toda vida anhelaba , era demasiado para una mente y un cuerpo humanos.

Su búsqueda había comenzado décadas atrás, cuando de niño oyó sobre ella. En ese momento, su existencia había cobrado un nuevo sentido. Ghezzi había nacido de nuevo. La mayoría creía que se trataba sólo de una leyenda más, pero él supo de inmediato que existía, que necesariamente debía existir. Ella se convirtió en el sentido y fundamento de su vida, cualquier otra cosa no tenía más que un carácter meramente anecdótico.

Su búsqueda lo llevo a recorrer el mundo. Atravesó selvas, montañas, oceanos enteros; visitó los palacios más espléndidos de los Reinos Civilizados y las moradas más miserables de los pueblos pobres del Sur . Incluso, llegó a vivir junto a los temibles hombres bestía durante algún tiempo. Siguió pista tras pista, rumor tras rumor. Tomaba en cuenta cada palabra que se refería a ella y la analizaba comparándola con otras cosas que había escuchado o leído. Trazó infinitas teorías y, a partir de ellas, ideó infinitos planes, muchos de los cuales culminaron en el fracaso.

Pues en su búsqueda hubo demasiados fracasos y también sacrificios. Dejó su patria, su hogar, su familia. Nunca volvió a ver a sus padres ni a sus hermanos. En su travesía por el mundo, contempló cosas terribles, fue víctima de secuestros y de torturas que lo pusieron, más de una vez, al borde la muerte. El también realizó actos terribles. Robó, mintió, traicionó y mató.

Esto último, matar, lo hizo en varías ocasiones. Al comienzo, la culpa lo embriagaba. Hubo noches enteras en que los rostros de sus víctimas se le aparecieron no permitiéndole dormir. El más recurrente era el de Kaynn, un adolescente de la empobrecida nación de Galledhia. Era un joven huerfano que lo había ayudado en varias ocasiones y que lo había seguido fielmente en su peregrinaje. Ghezzi lo había adoptado como una especie de compañero, ayudante e hijo.

Ambos se apreciaban de manera sincera. La necesidad los unía, no una necesidad unicamente material, sino una necesidad más profunda. Ghezzi necesitaba algo así como un hijo y Kaynn necesitaba algo así como un padre. Sin embargo se vio obligado a hacerlo. Sus pistas lo había llevado a un antiguo templo donde supuestamente se encontraba un mapa que era fundamental para continuar la búsqueda. La entrada requería la sangre de un muchacho joven. Ghezzi dudó por unos momentos pero estaba en juego todo aquello por lo que había vivido. Hubo derramamiento de sangre y de lágrimas. Fue, sin dudas, uno de los peores momentos en la vida de Ghezzi.

Sin embargo, con el tiempo fue aprendiendo a deshacerse de la culpa. Ese tipo de sentimientos no eran más que un estorbo para su proposito vital. Incluso, realizó una conversión interna. Lo que, en algún momento lo hacía sentir culpable, se transformó en una especie de virtud moral. Lo que antes, de manera inconciente consideraba como bueno pasó a ser malo y lo que antes consideraba como malo paso a ser bueno. La misercordia, la compasión, el mismo amor, se volvieron, para él, signos de debilidad. Y la debilidad, en su nuevo código moral, era el mayor de los males, el peor de los pecados.

No se había equivocado. Despojarse de la debilidad había sido fundamental para concluir su búsqueda. Gracias a ello ahora se encontraba en ese palacio abandonado en medio de la de la nada donde ella, la gema de todos los deseos, aguardaba, en su soledad de siglos, por alguien lo suficientemente fuerte y tenaz como para llegar a su encuentro.

Ghezzi se atrevió a dar un paso. Luego dio otro. Se acercaba a ella mientras la luz de la gema parecía volverse cada vez más deslumbrante. Finalmente colocó sus manos sobre ella. A pesar de lo que esperaba, era fría al tacto. Su luz no emitía ningún calor.

Ghezzi la quito de la abrazadera sin ningún esfuerzo. La miró de cerca entrecerrando los ojos debido a su luz. Sin embargo, lentamente la luz se fue apagando. Ghezzi fue abriendo los ojos hasta que finalmente la luz de la gema se extinguió de manera completa. Lo único que vio en ella era el reflejo de su propio rostro avejentado. Ghezzi entrecerró las cejas algo confundido y una especie de risa burlona comenzó a envolver el palacio.





martes, 12 de junio de 2018

Apuntes sobre el humanismo

opinión. Agora...a diario 12/06/2018





Maximiliano Basilio Cladakis

El horror, la crueldad y la violencia son hechos fácticos en la historia concreta de los hombres. Toda meditación seria acerca de una práxis ética y política que se proponga transformadora del status quo debe partir de este factum incuestionable. Las potencias aniquiladoras, aquello que el teólogo alemán Karl Barth denominaba lo “nulo”, son realidades efectivas que atraviesan la existencia humana. En este sentido, la historia humana es una historia infernal.

La potestad de lo aniquilador como continuum que rige los destinos de la humanidad hace que la ética y la política deban ser pensadas y actuadas desde una perspectiva redentoria. Si el Mal es el origen, el bien es lo que debe instituir un nuevo sentido en la historia, lo que, en cierta medida, implica gestar una nueva historia. Parafraseando a Gramsci, el pesimismo es el punto de partida de un optimismo que se realiza en la praxis.
¿En que se fundamentaría este optimismo? Por un lado, en una negación del modo en el que se presenta la realidad. Sin embargo, no se trata de una negación que se agota en sí misma, sino en una negación dialéctica. La negatividad de este optimismo es al mismo tiempo la afirmación de lo que la realidad niega. Y lo que niega la realidad presente es al ser humano. Las potencias aniquiladoras son, ante todo, aniquiladoras de la humanidad.

Por otro lado, si bien el sentido de la historia esta regido por estas potencias aniquiladoras, hay momentos de disrupción, momentos que parecieran resquebrajar el dominio de dichas potencias. Esos momentos fundan la promesa de una nueva humanidad, o, tal vez sea más preciso hablar de una humanidad verdaderamente humana, una humanidad que triunfa sobre lo inhumano. En esa promesa a se abre la esperanza de otra historia, una historia ya liberada de la tiranía de lo inhumano. En términos de Marx, es el traspaso del Reino de la Necesidad al Reino de la Libertad. Dicha esperanza es uno de los fundamentos del optimismo.

El humanismo, comprendido como realización de lo humano y triunfo sobre las potencias aniquiladoras, es una realidad que se va efectivando en actos concretos, realizados en cualquier situación, donde se niega la realidad de lo inhumano y se afirma la esperanza de una humanidad integral. Esta humanidad integral es, al mismo tiempo, la negación de la humanidad tal como se ha dado en el devenir de la historia del hombre: es decir como humanidad desgarrada, como humanidad que se divide entre amos y esclavos (según diría el filósofo ruso alexandre Kojeve). La humanidad integral es la superación y eliminación de la relación amos-esclavos, opresores-oprimidos, explotadores-explotados.

La humanidad integral exige, por lo tanto, un nuevo modo de ser humano. Aquí aparece una idea central para esta forma de comprender el humanismo, una idea que de manera latente ha estado presente a lo largo de la historia del pensamiento, desde el Apostol Pablo hasta el Che Guevara: la idea del hombre nuevo.
El hombre nuevo supera la antinomia “egoismo-altruismo” porque supera la antinomía “individuo-humanidad”. El hombre nuevo sabe que su causa es la causa de la humanidad y que la causa de la humanidad es la propia causa. Esta figura, que aún no es, abre un movimiento de transformación que se despliega tanto dentro de nosotros como por fuera. El triunfo sobre las potencias aniquiladores es, al mismo tiempo, un triunfo sobre el campo social como sobre nosotros mismos, en tanto en nosotros mismos también habita, de manera conciente o inconciente, el dominio de lo inhumano.



miércoles, 23 de mayo de 2018

Autonomía y heteronomía en los itinerarios de nuestra historia

opinión. Agora...a diario 23/05/2018



Maximiliano Basilio Cladakis

Los itinerarios por los que transita la historia tienen siempre algo de inexcrutables. Se trata de senderos extraños, donde lo impesado se manifiesta, a veces, bajo el modo de lo terrible y demoníaco, otras, las menos, como dirupciones que parecieran estar a un paso de redimir los tiempos.La historia no es, pues, en forma alguna un proceso lineal y progresivo, capaz de ser previsto por la razón y el cálculo. Esas no son más que ensoñaciones de un optimismo embriagado, superfluo, esteril, alejado y alienado de la existencia concreta de los hombres sobre el mundo. Sin embargo, tampoco se trata del Eterno Retorno de lo Mismo, de la repetición permanente y cíclica de lo acontecido. La verdad de la historia se manifiesta en la forma de un zig zag, de contradicciones que se superan para luego volverse a constituir, de superaciones parciales, de progresos parciales, de retrocesos parciales.

Una de entre tantas interpretaciones que podrían darse al 25 de mayo de 1810 es el de de ser el intento de institución de una comunidad política. Una comunidad política implica necesariamente el concepto de autonomía. Esto ya lo sostenía Aristóteles hace casi dos mil quinientos años. La comunidad política sólo puede ser en tanto autonomía. En este sentido, la heteronomía (la ley proveniente del Otro) anula la posibilidad de dicha institución. En el caso de 1810, el desplazo de un virrey y la constitución del Primer Triunvirato pueden leerse a partir de esa clave: hacer nacer una comunidad política desplazando lo heterónomo para afirmar la autonomía; autonomía y heteronomía son, pues, conceptos antagónicos. Bien podría leerse el devenir de nuestra historia como el depliegue agonal de estos dos polos de disputa. El imperialismo económico ingles, la posterior subordinación a los Estados Unidos, las dictaduras, las proscripciones políticas son modos de heteronomizar a la sociedad argentina e imposibilitar su transfiguración en una comunidad política propiamente dicha. De igual modo, pero en dirección contraria, las luchas populares, los gobiernos progresistas, reformas como las del ´18, el Cordobazo, etc., fueron momentos de disrupción con los poderes heterónomos e instituyeron, cada cual a su manera, modos de autonomía comunitaria.

Los itinerarios de nuestra historia se encuentran atravesados por esta oposición . Fenómenos que, en nuestra existencia concreta, no dejaron ni dejan de manifestarse de manera ambigua, paradojal y contradictoria.Este 25 de mayo, por ejemplo, nos encuentra haciendo frente a la posible subordinación a los dictámenes del Fondo Monetario Internacional a partir de una decisión del actual gobierno. Paradojicamente, ha sido el electorado en el ejercicio autónomo de sus responsabilidades y derechos cívicos el cual ha llevado al poder a un gobierno cuyo uno de sus fines pareciera ser el de entregarnos al dominio de un Otro sepultando toda posibilidad de autodeterminación sobre nuestros destinos como nación.




martes, 15 de mayo de 2018

El Nuevo Mundo (relato)

opinión. Agora...a diario 15/05/2018


Maximiliano Basilio Cladakis

Mario salta un barril. Sólo dos pisos más y la anónima mujer rubia será rescatada. Durante más de treinta años la historia se repite. El gorila continúa, incansable, llevando a cabo el secuestro. El plomero, igual de incansable, parte hacia el rescate. Los dedos caen sobre una pantalla de vidrio casi de la misma manera en que lo hacían sobre botones de plástico.

Un rostro sonriente y amarillo levanta un pulgar. Aparece luego de “Sí”. Un “Sí” que es una de las pocas manifestaciones del antiguo lenguaje alfabético; esa serie veintisiete caracteres que practicamente son reliquias del pasado. De la cual, paradojicamente, la “x”, casi inutil anteriormente, ha adquirido una relevancia inusitada sobre sus pares, como si se tratara de un acto de venganza tras dos mil años de espera.

El bar es normal, común, como cualquier otro. El café y las medialunas son ajenas a todo vestigio de singularidad. Sin embargo, la pareja sonrie alegremente, como si se tratara de un acto único, irrepetible, trascendente, no sólo para ellos sino para la humanidad. Una humanidad que está obligada a decir “me gusta”. No se trata unicamente de que no existe la posibilidad de que un individuo diga que “no”, sino que hay un castigo incluso para la indiferencia. Un nuevo imperativo moral, pues, se elevado como máxima absoluta. Todo nos debe gustar.

El gato baila con una especie de “tutu” hecho en papel. Suena una canción pop y los movimientos del felino parecen seguir su compaz. En realidad no baila, puesto que el único ser vivo que baila es el hombre. Tan sólo parece que lo hace. Parecer y ser no son lo mismo, sin embargo la diferencia no importa, tan sólo importa la risa que debe provocarnos.

La piel de la mujer comienza a enfriarse. El tren está por llegar a otra estación. El muchacho que está en el asiento de al lado se levanta. Maldice la inmovilidad de la mujer que no es otra cosa que un traspie para su apresuramiento. La chica que ocupa su lugar también la maldice y le comenta la situación a una amiga que se encuentra de vacaciones a mil kilometros de distancia.

El gorila finalmente cae desde las alturas y Mario festeja su triunfo.

Un corazón es la respuesta que le sigue al amarillo rostro que levanta el pulgar.

La pareja está ahora frente a la entrada de un cine y al mundo entero le gusta.

El gato con el tutú desapareció, en su lugar un joven reversiona con humor negro una clásica canción de los años ´80.

La piel de la mujer continua enfriándose y continúa sin respirar como hace seis estaciones atrás.





jueves, 19 de abril de 2018

Estado y violencia

opinión. Agora...a diario 19/04/2018




Maximiliano Basilio Cladakis

Estado y violencia son dos fenómenos ineludiblemente ligados. Sin embargo, esto no se debe a una equiparación del Estado con la violencia, ni a la clásica formulación acerca del “monopolio de la violencia por parte del Estado”. Se trata de una cuestión más compleja y ambigua. El Estado no es una idea que flota en el aire, universal e inamovible. Este es el error (o más que error, podría decirse, “mala fe”) tanto de liberales “anti-Estado” como de hobbesianos “pro-Estado”, sean de izquierdas o de derechas.

El Estado en la conformación de las sociedades modernas se ha ido desplegando de maneras no sólo distintas sino contrarias entre sí. En cierta medida, y simplificando quizá en demasía, las determinaciones históricas (además de tomar en cuenta que nunca se da en forma pura ni el uno ni el otro) podríamos decir que esencialmente el Estado suele presentar dos rostros. Por un lado, como garante de derechos de los distintos actores que constituyen una sociedad. Por otro, como “aparato” de control y de opresión que actúa contra la población, o contra sectores mayoritarios de ella. Tanto en uno como en otro sentido, su relación con la violencia es evidente.

En el primer caso, si consideramos la idea de una “fisiología de la violencia” que plantea Paul Ricouer, el Estado, a través de diversas políticas públicas tiende a reducir la violencia que atraviesa a la sociedad en sus distintos estratos. La idea de “fisiología de la violencia” hace referencia a una estructura que engloba no sólo la violencia física sino también la simbólica. La desigualdad social, la pobreza, la ausencia de posibilidades reales de acceso a la educación y a la salud son manifestaciones de dicha violencia. En este aspecto, la justicia distributiva llevada a cabo por el Estado tiende a la reducción estructural de ella.

En el segundo caso, el Estado acrecienta la violencia. Se trate de ausencia de políticas redistributivas del ingreso, de represión, de persecución política, el Estado presenta su rostro demoniaco, su carácter de Leviatán. La violencia es un factum innegable de la historia humana, este rostro del Estado no hace otra cosa que ser una de las manifestaciones de dicho factum para acrecentarla aún más.

Desde su acceso al poder, el actual gobierno ha ido reconfigurando el rostro del Estado como acrecentador de la violencia en sus distintos niveles. La ampliación de la pobreza, la reducción de la inversión pública, la represión, las persecuciones políticas y el apoyo a bombardeos sobre poblaciones civiles son claras muestras de ello.



sábado, 7 de abril de 2018

Repudio a la proscripción política de Lula

opinión. Agora...a diario 07/04/2018


   Desde Agora... a diario repudiamos la persecución política llevada a cabo contra el ex presidente de Brasil Lula Da Silva. El encarcelamiento sin pruebas, este último punto expresamente dicho por el Juez de la causa, es un quiebre con el Estado de Derecho, además de ser un instrumento de proscripción política que conlleva a la proscripción de la democracia. Como latinoamericanos nos solidarizamos con las luchas del pueblo brasileño que son también nuestras . Luchas contra la derecha, contra el fascismo, contra gobiernos que intentan transfigurarse en estados totalitarios. Luchas a favor de la democracia, del Estado de Derecho y de la inclusión social.


Edgardo Bergna.

Maximiliano Cladakis.



lunes, 2 de abril de 2018

Inteligencia (cuento)

opinión. Agora...a diario 02/04/2018



-Siempre fuiste un imbécil. No un extremista, no un radical...simplemente un imbécil. Desde chico hacías estupideces. Algunos de nuestros hermanos pensaban que era una cuestión de narcisismo. Todavía lo piensan. Yo nunca creí eso. Eres tan idiota que ni siquiera tienes el afán de destacarte individualmente.

¿Querer ser el preferido de nuestro Padre? Tampoco lo creí nunca. Nuestro Padre deseaba ser el preferido de su Padre... y es el Príncipe de la astucia. No un idiota como tú. Él siempre obró con inteligencia, sutilmente, como muchos de nosotros intentamos hacerlo. Millones lo sirven sin estar siquiera enterados ¡Es el Príncipe de este mundo!

¿Cómo crees que se logra eso? ¿Descuartizando seis adolescentes para luego beberte la sangre? ¿Tatuándote una cruz invertida en la frente? Así te conviertes en un pobre infeliz que pasará el resto de sus días pasando de una prisión a un neuropsiquiátrico y viceversa.

En fin, de nada vale llorar sobre la leche derramada. Haz algo útil y firma los derechos.

El hombre con la cruz invertida en la frente agachó la cabeza y firmó los papeles en medio de la fría y gris celda a la que estaba confinado.

La serie sobre su vida comenzaría a rodarse en unos meses. Muchas estrellas deseaban el protagónico.

- Hermano, estúpido y leal hermano. No se trata de asustarlos, mucho menos de asesinarlos. De lo que se trata es de entretenerlos y de darles que ellos creen que quieren.




domingo, 18 de marzo de 2018

La belleza

opinión. Agora...a diario

18/marzo/2018

Edgardo Pablo Bergna
                                                                                            
                                                                                            Mercaderes, traficantes
                                                                                         Mas que nausea dan tristeza
                                                                                   No rozaron ni un instante La belleza
                                                                                                    Luis E Aute.


    El asesinato de Marielle Franco en Río de Janeiro (los proyectiles en su cuerpo eran de la policía) concejala y feminista, de izquierdas negra y bella, mujer y denunciadora del poder que abusa de los vulnerados, es arquetipo de lo que hay que perseguir y destruir según las derechas arbitrarias y patriarcales. Fue asesinada el 14 de marzo Marielle, que inició su lucha al tiempo en  que se le escurría la vida de su amiga segada por las balas de la policía en un enfrentamiento con traficantes, victima de un error, bala perdida. Un detalle: desgarro brutal en cumplimiento de los mandatos de las derechas. La belleza está en esa lucha: la que llevaba Marielle. La belleza está en la niñez, y es  arrancada a un niño de un año, otra vez, una bala en la cabeza y el error de la policía el sábado 18 de marzo en la favela carioca  “Complejo del alemán” apenas cuatro días del asesinato de Marielle que denunciaba el despliegue militar auspiciado por el totalitarismo del presidente Michel Temer.

   Hubo repudios al asesinato de Marielle de casi todo el arco ideológico en nuestro país. No se escuchó palabra de Mauricio Macri, ni de sus ministros, tendrían que explicar porqué encubren a los asesinos gendarmes, prefectos y policías que llevaron a la muerte a Santiago, que asesinaron por la espalda a Rafael y a Pablo. Tendría que explicar la ministra Patricia Bullrich en que basa su defensa al asesino de Facundo Ferreyra de 12 años,  belleza de la niñez arrancada de “un tiro en la nuca”. 12 años en las manos y en la boca de dos adultos, uno policía, otra ministra de seguridad cuya siniestra amorfia se opone a toda belleza. Mas que náusea dan tristeza.

    En el mes de la memoria debemos alertar por lo que nos parece una especie de reverdecimiento, algo como brotes verdes, pero no en el sentido en el que miente in Toto el gobierno totalitario del presidente Macri, sino resurgimiento de los mas aterradores gestos y notas de la dictadura cívico-militar iniciada el 24 de marzo de 1976. Estamos a tiempo, la política es el antídoto y nuestra herramienta para detectar y alejar de nuestro país y de nuestra Suramérica al huevo de la serpiente.


    Tenemos que saber que los gobiernos de derechas-neoliberal temen a la belleza y la combaten, para eso presentan como bello lo que  habita en los escaparates de los comercios, entregan la belleza como una mercadería que se publicita en comerciales y está a la venta, temen a la belleza porque saben que no se trata solamente de lo que se percibe a través de los sentidos, sino que en la belleza hay una relación dialéctica entre estética y ética, a eso le temen, a la belleza de la niñez, de la juventud, de la mujer, a la belleza de la rebelde rebeldía bella que habita en la militancia de todas y todos los que no corremos a comprarla. A la belleza que se hace en la calle comprometida, al pasaje de una responsabilidad ontológica, a una responsabilidad ética, que según el pensador E. Levinas es cuando el ser asume la responsabilidad por el ser del otro. Eso temen, a que recobremos la Suramérica morena, la nuestra, la de Chávez, Néstor, Lula, y Evo. La patria grande, la patria de responsabilidad ética, donde otra vez “la patria sea el otro”

lunes, 12 de marzo de 2018

El Mal existe

opinión. Agora...a diario 12/03/2018


Maximiliano Basilio Cladakis

El Mal existe. Y no se trata de un mal relativo, que se desprende de perspectivas, de diversos puntos de vista, de las distintas idiosincrasias culturales, no se trata del “mal” con minúsculas, sino del Mal con mayúsculas, del Mal, no relativo, sino absoluto. Ese Mal se realiza históricamente, acontece en las relaciones concretas entre los hombres, se despliega como proceso de deshumanización, como anulación y aniquilación de la humanidad.

Hanna Arendt hablaba del Mal Radical y daba como características de él la desubjetivación, el aniquilamiento de la singularidad y el ocultamiento de toda huella de la existencia personal. La vieja metafísica consideraba al Mal como lejanía del Bien. Hacer el mal, no era más que “no hacer el Bien”. Sin embargo, esta posición no es otra cosa que una simple consecuencia del optimismo filosófico. La experiencia histórica nos revela que el Mal excede al hecho de “no hacer el bien”, sino que es “un hacer el Mal”. Cómo señala el filósofo francés Paul Ricouer, se trata de un desafío tanto para la filosofía como para la teología, sin embargo, el hecho de que sea un desafío, quizá insuperable, ocultar la densidad del Mal, negarle su realidad efectivante, es, en parte, volvernos cómplices de él.

Hay épocas históricas que se encuentran marcadas por la impronta del Mal. Arendt lo veía en la Alemania Nazi. Ahora bien, el 24 de marzo de 1976 se dio inicio en la Argentina una época signada, también, por la impronta del Mal. Torturas, centros clandestinos de detención, violaciones, robos de bebes, desapariciones, cadáveres arrojados al Río de de la Plata: el Mal se hacía carne en cada uno de estos acontecimientos. La humanidad se deshacía entre las manos de represores, genocidas, políticos aliados con el régimen, hombres de negocios y medios de comunicación. La razón y todo optimismo se disolvían frente a la terrible presencia del Mal.

La experiencia del Mal se abrió como un abismo que revelaba la verdad de la tesis de Walter Benjamín acerca de la historia de la humanidad como un cúmulo catastrófico que amontona ruinas sobre ruinas. Toda ley, sea jurídica, sea política, sea moral, se desmoronaba frente a una especie de anarquismo invertido que se encontraba regido por un espíritu de muerte y de terror, donde niñas, niños, adolescentes, mujeres y hombres eran confinados a las no-humanidad, a la no-existencia.

Se están por cumplir cuarenta y dos años de esa fecha fatídica. Sin embargo, el Mal sigue existiendo. Presos políticos, un desaparecido (8aparecido, luego, muerto), un joven asesinado en una manifestación, un niño de once años muerto de un balazo en la cabeza. Como sociedad no nos hemos redimido, el Mal continúa perpetrándose en nuestras vidas.


lunes, 12 de febrero de 2018

Reconocimiento y moral

opinión. Agora...a diario 12/02/2018



Maximiliano Basilio Cladakis

Una de las sentencias más reconocidas de Evita es aquella que afirma que “donde existe una necesidad nace un derecho”. Se trata de una formulación imperativa donde se articulan en la misma proclama un profundo sentido acerca de la ética, de la política y de la moral. “Necesidad” y “derecho” emergen, pues, como pliegues de un deber ser que interpela a las profundas sedimentaciones de nuestra existencia cultural. La necesidad hace acontecer al derecho que debe satisfacerla y, en tanto sujetos comprometidos en un mundo, nos mueve a reconocer y a realizar ese derecho.

En esa sentencia, los núcleos más arcaicos de nuestra cultura se despliegan en un entramado donde lo personal y lo público se entrelazan de manera tal que no es posible distinguir los límites entre un ámbito y otro. La necesidad padecida por el otro nos urge a reconocer en él un derecho. Se trata de una urgencia moral. Sin embargo, esa urgencia moral, al devenir acción concreta, se transfigura en política. De lo subjetivo a los intersubjetivo y de lo intersubjetivo a lo subjetivo: es una relación de ida y vuelta, dialéctica, en la cual lo personal y lo público se hacen de manera recíproca.

La moral, concebida desde una perspectiva subjetiva del deber ser cuyas máximas reconocemos casi universalmente (“no tomar al otro como medio”, “amar a los otros como a nosotros mismos”, la parábola del Buen Samaritano, etc.), se realiza cuando se despliega en acciones concretas, La moral auténtica, por lo tanto, es la que acontece en relaciones intersubjetivas, en la comunidad, en la polis. En ese sentido, hay un lazo ineludible entre moral y política. La prerrogativa kantiana acerca de considerar al otro como un fin en sí mismo, por ejemplo, se realiza cuando se reconoce de manera efectiva los derechos simbólicos y materiales de ese otro. Y esto último hace a la política, a la cosa pública.

El acto de reconocer derechos (y su correlato que es la satisfacción de una necesidad) se presenta como acción moral que, en un mundo atravesado por la injusticia, instituye algo semejante a la justicia. La acción política, por lo tanto, es una acción moral cuando se trata de un acto de equidad que, en medio de la desigualdad reinante, reconoce derechos no reconocidos por los sectores más vulnerados de una sociedad. Es una acción que tiende a una igualación (siempre imperfecta) sobre las condiciones de posibilidad existenciales de toda la sociedad.

Sin embargo, esto no es lo que ocurre en los gobiernos de derechas que hoy rigen los destinos de innumerables naciones (incluida, por supuesto, la nuestra). Ocurre más bien lo contrario: cada acto de gobierno tiende no sólo al no reconocimiento de derechos no instituidos, sino al cercenamiento de derechos ya instituidos. En este sentido, no es una hipérbole decir que los gobiernos de derecha, y la derecha en general, llevan a cabo acciones inmorales.

Incluso, si, como dice Sartre, uno es lo que hace, puede decirse qu
e se trata directamente de gobiernos inmorales.