Ágoraa diario la arena política

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Maximiliano Cladakis-Edgardo Bergna editores. Organo de opinión política de Atenea Buenos Aires. Radio Atenea y Agora Buenos Aires

Escriben: Leandro Pena Voogt-

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lunes, 21 de febrero de 2011

¿Peronismo versus progresismo?

opinión. Agora...a diario 21/02/2011


   La cuestión acerca de la posibilidad de que Nuevo Encuentro presente en los comicios de este año una lista  que lleve, además de sus propios candidatos, a Cristina Fernández como candidata para la Presidencia de la Nación, avivó el debate sobre la aparente oposición entre peronismo y progresismo; un debate que, vale aclarar, lleva ya largo tiempo dándose dentro de los distintos sectores que constituyen el kirchnerismo.

   
 Maximiliano Basilio Cladakis

No es la intención de este artículo entrar en polémica acerca de si el kirchnerismo es una superación del peronismo o si, por el contrario, es solamente la etapa actual de este, tampoco lo es discutir el lugar que ocupan, o deben ocupar, el Partido Justicialista con respecto a las demás fuerzas que constituyen el armado político sobre el cual se apoya el Gobierno Nacional. Ambas  cuestiones, sin embargo, serán tratadas en futuros artículos.

   Unas líneas más arriba hablamos de una “aparente” oposición entre peronismo y progresismo. Precisamente, eso es lo que queremos intentar dejar en claro en las siguientes párrafos: la oposiscón entre peronismo y progresismo no es más que aparente. Peronismo y progresismo, pues, no constituyen un par de oposición; sino que, tanto uno como otro, son elementos que se refieren a distintos estamentos de la vida política.

   En el caso del progresismo, su término antinómico no es “peronismo” sino “conservadurismo”. En efecto, el término “progresismo” se refiere a una concepción de la política donde esta es comprendida a partir de la transformación de lo dado. Sin lugar a dudas, en el concepto mismo de “progresismo” resuenan las premisas propias de la modernidad acerca de la búsqueda de una sociedad más justa e inclusiva en la cual se tienda a la abolición de privilegios y a la realización de la igualdad entre los hombres, cosa que implica la ampliación de derechos tanto individuales como colectivos. Por el contrario, el conservadurismo es la concepción de la política que comprende a esta a partir de la finalidad, como su misma palabra lo dice, de “conservar” lo dado. Es decir, el conservadurismo se define a partir de la defensa de lo establecido, de los privilegios y diferencias, tanto económicas, como raciales, religiosas y de género. Un par de oposición similar al de “progresismo-conservadurismo”, es el de “izquierda-derecha”. Se trata, por lo tanto, de matrices ideológicas a partir de la que se definen las acciones políticas en tanto estas busquen mantener lo dado o busquen superarlo.

  El peronismo, por el contrario, hace referencia a una identidad político-simbólica, definida a partir de una experiencia histórica concreta. Sin lugar a dudas, esta experiencia histórica representó la emergencia real del progresismo en la Argentina. Ampliación de los derechos de los trabajadores, de los niños, de las mujeres, inclusión social, mayor igualdad, etc. Sin embargo, el devenir histórico y coyuntural (que sería imposible de tratar aquí) hizo que el peronismo se afianzara, esencialmente, como una identidad política en la cual conviven matrices ideológicas tanto progresistas como conservadoras, tanto de izquierda como de derecha (cosa por su parte que habita también en la mayoría de los partidos políticos, se trate de la Unión Cívica Radical o del Partido Socialista). En este sentido, si habría que encontrar un polo de oposición en el cual se encontrara el peronismo, no hace falta más que replegarse sobre el clásico “peronismo-radicalismo”. Se trata, más que nada,  de diferencias culturales y simbolicas, de contar distintos mitos de origen, de hallarse en otros lugares de pertenencia, que muchas veces no representan posiciones ideológicas opuestas (esto se ve bien claro en las afinidades entre dirigentes peronistas como Duhalde y dirigentes radicales como Cobos o Sanz).

   El peronismo abarcaría entonces una tendencia “progresista” o de “izquierda” y una “conservadora” o de “derecha”. No hace falta más que observar nuestra historia reciente para descubrir esto: un proyecto peronista “conservador” fue el que otorgó los indultos a los genocidas, el que realizó la oleada privatizadora, el que llevó a cabo la desactivación de la industria nacional y la consiguiente perdida del trabajo para una enorme cantidad de argentinos; por otro lado, fue un proyecto peronista “progresista” el que derogó las leyes de la impunidad, el que renacionalizó Aerolíneas Argentinas y los fondos jubilatorios, el que reactivó la industria nacional y estableció los salarios mínimos más altos de América Latina.

   A partir de esta oposición entre un peronismo conservador y un peronismo progresista nos encontramos con una convergencia identitaria pero con una divergencia ideológica.  Reduciéndolo: por un lado, la derecha peronista, por otro, la izquierda. peronista.  Por lo general, en el debate entre matrices ideológicas, la derecha peronista ha empleado la estrategia de negar la existencia de la oposición entre derecha e izquierda dentro del movimiento para acusar a la izquierda de falta de pureza, de agregar elementos extraños a la doctrina. En este sentido, en las acusaciones de “progre” llevadas a cabo, tanto por referentes territoriales como por escritores de blogs, parece resonar ese viejo macartismo que, en nombre de un inexistente purismo , no hace otra cosa que disfrazar  su matriz ideológica conservadora y derechista.


3 comentarios:

OMIX dijo...

Me parece que no estan todos los elementos

hablás de progresismo vs conservadurismo

El peronismo abarcaría entonces una tendencia “progresista” o de “izquierda” y una “conservadora” o de “derecha”.

mmm, no estoy de acuerdo pero acepto para poder ir al punto que motiva el comentario

creo que el debate está en la aceptación del conservadurismo popular (ej, Reutemann o los R. Saa que por ejemplo le han dado wifi gratis en toda la provincia y notebooks a los chicos hace mas de 5 años algo que enojaría a los españoles que por suerte no tienen wikileaks por que si no todo el progresismo estaría escrachado, es decir son los que concretaron cosas que a todos nos gustarían) en el conjunto que sostiene a CFK

de hecho Capitanich, Urtubey, Fellner- Barrionuevo, los Kirchner en Sta Cruz, Alperovich, etc son conservadores populares

el progresismo dice: "stop" estos no pasan en nuestro armado ideal y mientras discuten esto, les dan una colectora agarran viaje y continuan con su discurso y todos (en los hechos) adentro. Sin estar oficalmente ni adentro ni enfrente, la falsa conciencia progresista tranquila

me parece bien, todo bien, quedan fuera las masas peronistas que no son ni de izquierda ni de derecha, ni progresista y sus expresiones políticas que tal vez no vean como facho al funcionario que declara no compartir el 4to corte de calle de esta semana de los chicos del secundario sor maria ludovica squirru que "luchan" por un recreo cada 20 minutos (si fuera por becas completas a alumnos villeros podría compartir la medida seguramente)

Atenea Buenos Aires dijo...

En cierta medida lo que decís coincide con lo dicho en el artículo. Si Reuteman, Capitanich, etc, son lideres peronistas conservadores (parto de tus palabras, no estoy seguro de ello ya que habría que ver los casos detenidamente), eso significa que lo "peronista" no anula lo "conservador", como tampoco anularía lo "progresista". El par de oposición, por lo tanto, no es “peronismo-progresismo”. Lo identitario no anula lo ideológico. Por ello mismo, hace “mucho ruido” cuando aquellos que podrían ser identificados con la fracción más conservadora del FpV instan a las acusaciones de “progre”. Suena a la vieja acusación de “comunista”, de “zurdo”, etc, que, como sostengo en el artículo, disfrazaba de purismo doctrinario una posición de tipo conservadora-derechista. Cuando se habla de “ni izquierda ni derecha”, al mismo tiempo que sólo se hacen acusaciones contra la “izquierda”, a partir de términos como los ya mencionados “zurdos”, “comunistas”, a los que podría agregárseles “trosko” y la versión más posmoderna de “progre”, pero se evita acusar a alguien de “derechoso” o de “facho”, eso implica indudablemente un posicionamiento ideológico, valga la redundancia, de derecha.

Con respecto a las ventajas de líderes “populares” conservadores como los Saa y su política de wi fi gratis , hay que tener en cuenta, por otra parte, como estas medidas van acompañadas por decisiones políticas a nivel nacional que van en contra de los intereses mayoritarios y en beneficio de las corporaciones económicas. No hace falta más que citar ejemplos como el voto contra la 125, el voto contra la reestatización de los fondos jubilatorios y el voto contra la Ley de Medios. Tal vez podría explicarse esto a partir de la tesis de Laclau sobre el populismo, en la cual aparecía una diferenciación entre el populismo de “izquierda” y el populismo de “derecha”. Sin embargo, reducir el “populismo”, aún el de derecha, al wi fi gratis, suena un poco exagerado, pero en fin…

Por último, en lo concerniente a dejar afuera a las “masas peronistas que no son de izquierda ni de derecha” podrían decirse dos cosas. Por un lado, que, efectivamente, las masas peronistas son peronistas, pero que no son de izquierda ni de derecha, me parece algo muy difícil de definir. Habría que profundizar más en el tema, tratar de averiguar cuales son las demandas sociales de los distintos grupos que conforman ese colectivo, ver las diferencias entre unos y otros, etc. Por otro lado, en lo de dejar afuera a estas mismas masas, más que el progresismo o la izquierda “a secas”, ellas fueron dejadas afuera de todo, tanto del sistema productivo como del educativo y del de salud, por políticas llevadas a cabo por un gobierno peronista conservador. Por otra parte, precisamente, y reafirmando mi tesis, estas masas dejadas afuera por un peronismo conservador fueron reincorporadas al sistema por un gobierno, al cual, califico, como peronista progresista.

Saludos.

Maximiliano.

damianivanoff dijo...

Supongo que de alguna forma esto tiene que ver con el tema de las colectoras y la competencia en la PBA por ver quién obtiene mayores favores (y quien da mayores favores) a Cristina, si Scioli o Sabbatella.

Por un lado volvieron a aparecer las críticas desde el aparato pesado del PJ contra un supuesto arribista.

La cuestión electoral se resolverá de una manera o de otra. Más allá de la estrategia del FPV que le otorgará entre 45 y 60 % en las próximas elecciones en la Provincia, la discusión se verá actualizada. También cabe la posibilidad de que desde el Gobierno Nacional se esté fogueando a futuro a una posible fuerza política propia, con capacidad para interpelar al peronismo bonaerense, que como todos sabemos, hoy está pero mañana tal vez no.


Saludos, perdón si me fuí de tema un poco.