Ágoraa diario la arena política

realidad en blanco y negro...

Maximiliano Cladakis-Edgardo Bergna editores. Organo de opinión política de Atenea Buenos Aires. Radio Atenea y Agora Buenos Aires

Escriben: Leandro Pena Voogt-

**********************************************************************************************

sábado, 10 de julio de 2010

La oposición y el ochenta y dos por ciento móvil: un simple bluff

opinión. Agora...a diario 10/06/2010




Maximiliano Basilio Cladakis


   En las últimas semanas, sectores de la oposición han comenzado a reclamar estridentemente por el aumento del 82 por ciento móvil a las jubilaciones. Desde Carrió a Macri, han pasado por los medios manifestando su indignación por el estado en que se encuentran “nuestros viejos”. Sin lugar a dudas, a muchos nos resulta difícil no reconocer lo justo del reclamo. El aumento a las jubilaciones ha sido una bandera histórica de los que nos encontramos enmarcados en idearios populares y progresistas. Sin embargo, resulta llamativo que sean la Coalición Cívica, la UCR, el PRO y el Peronismo Disidente quienes se presentan como los abanderados de los derechos de “los abuelos”.

   Frente a este reclamo el Gobierno Nacional se ha mostrado, en el mejor de los casos, dubitativo, y, en el peor, ha hablado de vetar la posible aprobación del proyecto por el Congreso. El tema del aumento se presenta, entonces, como un eje de polarizaciones, en el cual, habría una oposición a favor y un oficialismo en contra. A diferencia de conflictos anteriores (125, reestatización de los fondos jubilatorios, Ley de Servicios Audiovisuales, etc.), el Gobierno sería el que adquiriría la posición más conservadora mientras que la oposición la más progresista, la más comprometida con los sectores vulnerables de la población (¿alguien puede no acordar con que los jubilados forman parte de las capas más vulnerables de la sociedad?).

   Unas líneas atrás, habíamos dicho que resulta “llamativo” que sean los mencionados sectores políticos quienes encabezan el reclamo. Esto no se debe a simpatías o antipatías que nos puedan provocar personajes como Patricia Bullrich, Gerardo Morales o Francisco De Narváez. Lo llamativo surge de la historia de las fuerzas políticas que ellos representan. El Peronismo Disidente se encuentra conformado, principalmente, por los que fueron gobierno durante los años noventa. Se trata del “peronismo” neoliberal cuyo proyecto político actual sería la instauración de un neomemismo a partir del cual puedan retomar sus días de gloria. Fueron ellos, precisamente, quienes impusieron el sistema de las AFJP y que congelaron las jubilaciones durante toda una década. Por otro lado, la Coalición Cívica y el radicalismo, cuando gobernaron con la Alianza, realizaron el tristemente famoso y recordado recorte del trece por ciento a las jubilaciones (los ya mencionados Bullrich y Morales que hoy se rasgan las vestiduras por “nuestros viejos” fueron algunos de los que estuvieron al frente de esta acción política). A su vez, todos ellos, los del saqueo de los ´90 y los del saqueo del 2001, coincidieron en votar negativamente la reestatización de los fondos jubilatorios, es decir, siguieron apostando por la continuación del saqueo y por el manejo especulativo y “timbero” de “la plata de los abuelos”.

    Ahora bien, tal vez pueda alegarse que lo que importa no es quien propone determinada política, sino que lo verdaderamente importante es la política que quiere llevarse a cabo. Que la oposición (tanto cuando fue gobierno como ahora) haya contribuido históricamente a la destrucción del poder adquisitivo de los jubilados, no implica que, en este caso, le esté vedada la posibilidad de representar la posición más justa. Si bien coincidimos con este planteo de que el pasado no determina el presente, la contradicción entre el reclamo por el ochenta y dos por ciento móvil y quienes realizan dicho reclamo no se sustenta únicamente en el pasado. Precisamente, en conjunto con el aumento de las jubilaciones, la UCR, la Coalición Cívica, el Peronismo Federal y el PRO, han comenzado a elaborar un proyecto para quitar las retenciones a las exportaciones de todos los cereales y oleaginosas (salvo en el caso de la soja que “sólo” debería reducirse en un diez por ciento).

   Paradójicamente, quien escribe, cuando se comenzó a hablar del reclamo de la oposición por el ochenta y dos por ciento, conversaba con un amigo sobre el tema, el cual le dijo: “que el Gobierno dé el aumento y que lo financie aumentando un quince por ciento a las retenciones de la soja”. Sin lugar a dudas, el planteo era correcto (más allá de los tecnicismos sobre los porcentajes). El aumento a los jubilados, al igual que a las trabajadores activos, es una de las formas en que se realiza la redistribución de la riqueza. Parece absurdo aclararlo, pero dado el estado en que se encuentran algunos legisladores, es necesario hacerlo: la redistribución de la riqueza conlleva equiparar las desigualdades que priman en la sociedad por lo que los que más tienen deben reducir un margen de sus ganancias en pos de los menos favorecidos. Es una regla básica de la economía que el aumento del gasto público por parte del Estado tiene que ir acompañado por el aumento de la recaudación por parte de ese mismo Estado. Sin embargo, la oposición propone algo distinto. Es decir, por un lado, piden que se aumente el gasto por parte del Estado, por otro, que se reduzca la recaudación.

   El reclamo por el aumento a las jubilaciones por parte de la oposición se trata, entonces, de un simple bluff, de un slogan vacío, de una proclama abstracta a la que no interesa llevar a cabo sino simplemente hacerla oír. Cuando a Carrió se le preguntó cómo se financiaría el aumento a las jubilaciones, respondió: “la plata está”. Hilda Duhalde, cuando se le hizo la misma pregunta, respondió de modo similar. No es un planteo racional, sino una prerrogativa que tiene como única intención llevar al Gobierno a tomar una posición incomoda. Desde el retorno de la democracia, los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández fueron los más comprometidos con los intereses de los jubilados. No sólo por los aumentos otorgados, sino también por la inserción de millones de personas en el sistema jubilatorio a partir de las jubilaciones no contributivas, lo que fue una política absolutamente revolucionaria en esta parte del mundo.

   El reclamo , por lo tanto, no hace más que evidenciar a una oposición desesperada y dispuesta a todo, que al mismo tiempo que  plantea un aumento a las jubilaciones, pergeña un proyecto que haga imposible el cumplimiento de esa política por parte del Estado.



2 comentarios:

damianivanoff dijo...

Hay algo que destacar. Que tengan que ir por izquierda para captar atención por parte del electorado. No sé bien qué significa, pero creo que significa algo.

Saludos.

Maximiliano dijo...

Damián

Coincido con lo que decís con respecto a este aparente giro hacia la "izquierda" de la oposición. Probablemente, estén realizando una lectura del electorado, el cual puede estar inclinándose hacia posiciones más progresistas. En concordancia con esto, hay que señalar la aparición de posibles reemplazos para las figuras más reconocidas de la oposición. Alfosinito por Cobos, Stolbizer por Carrio, incluso es de notar que el propio De Narvaez acusó, hace unas semanas, a Macri de ser demasiado derechoso. Sin embargo, esto es también peligroso. Yo me pregunto que tienen de "centro izquierda" Stolbizer o Binner. La cuestión es que se encargan de remarcar a cada instante que ese es su posicionamiento político. Pero, como en el caso del aumento a los jubilados, se ve que no es más que una máscara para luego avalar las mismas políticas que quieren instalar desde la "derecha". En el caso mencionado en el artículo, lo que les interesa es quitar las retenciones, no aumentar las jubilaciones. Este "progresismo" blanco y no conflictivo no es más que una farsa detrás de la cual se agazapa la derecha y los intereses corporativos que siempre dominaron la vida nacional.

Nos estamos viendo.

Saludos.

Un abrazo.