Ágoraa diario la arena política

realidad en blanco y negro...

Maximiliano Cladakis-Edgardo Bergna editores. Organo de opinión política de Atenea Buenos Aires. Radio Atenea y Agora Buenos Aires

Escriben: Leandro Pena Voogt-

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martes, 17 de noviembre de 2009

El sueño de “Su”





Maximiliano Basilio Cladakis

    La semana pasada “Su” exigió que se reprimiera. Por un lado, la “inseguridad”. Por otro, los piquetes. “¡Esto no puede seguir así!”“¡Vivimos en medio del caos!” “¡Que alguien haga algo!”. Las palabras recorrieron los medios y una parte de los famosos acompañaron su pedido (no todos pero, como es costumbre, las voces de los que no estaban de acuerdo no aparecieron por ninguna parte). Era algo que ya había pasado. Todos recordamos la forma en que, unos meses atrás, “Su” clamaba por la Ley del Talión. “El que mata tiene que morir”, dijo entonces, y la secundaron los mismos que la secundan ahora: Legrand, Tinelli, “Facho” Castaña, etc. Sin embargo, esta vez fue más lejos, antes debía morir el que había matado, ahora debería hacerlo todo aquel que alterase el orden (el orden tal cual lo entiende “Su” y su “gente”); porque se sabe que la represión puede implicar también la muerte. Uno de los sueños de “Su” es uno de los sueños comunes de toda aquella generación que se enriqueció o alcanzó la “gloria” durante la Dictadura, o, en el caso de ser más jóvenes, durante la “Segunda Década Infame”, como se la está comenzando (acertadamente) a llamar: que la Policia realice “correctamente” su tarea, es decir, que avance, omnipotente e implacable, coartando todo derecho, sin limitar en forma alguna sus fuerzas, sino, por el contrario, exhibiéndolas lo máximo posible.

    Precisamente, el último sábado, el sueño de “Su” comenzó a cumplirse.  Un joven de 17 años fue victima de la represión policial y, en estos momentos, se encuentra en coma irreversible, con muerte cerebral. No se trataba de un delincuente, ni de un piquetero, sólo estaba en un recital de rock. No es exactamente lo que “Su” había pedido, pero por algo se empieza. Tal vez, si se le preguntase sobre la relación entre sus palabras y este hecho, “Su” diría que nunca pidió algo así y que no la debemos malinterpretar. Sin embargo, se pidió “represión” y esta palabra se ha convertido en una realidad tangible.

   Hoy, una vida adolescente se desvanece mientras “Su” continúa riendo ingenuamente y preguntándose si los dinosaurios siguen vivos o no. Si sus palabras legitiman un asesinato, si reivindica los crímenes de lesa humanidad, si hace apología del delito, si defiende a la Dictadura,  nada de eso importa. Es una diva, y, encima, una buena mina. Los "exitosos" son inimputables.

2 comentarios:

damianivanoff dijo...

Me queda la esperanza de que esta gente esté a contramano de la historia.

Saludos.

Anónimo dijo...

Damián

Tengo la misma esperanza que vos. Ellos son el pasado. Sin embargo, es un pasado que quiere volver. Debemos hacer lo que este a nuestro alcance para que ello no ocurra.

Saludos.

Maximiliano Basilio Cladakis