Ágoraa diario la arena política

realidad en blanco y negro...

Maximiliano Cladakis-Edgardo Bergna editores. Organo de opinión política de Atenea Buenos Aires. Radio Atenea y Agora Buenos Aires

Escriben: Leandro Pena Voogt-

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jueves, 29 de octubre de 2009

Una política de defensa con futuro: nueva excusa para la impunidad



Maximiliano Basilio Cladakis

Rosendo Fraga es un tipo astuto. En su columna de La nación, esbozó suavemente, con sutileza, una nueva defensa de la abolición de los juicios por el genocidio perpretado durante la última dictadura. Rosendo no dice nada, no es de su boca que sale la defensa, ahí radica su sutileza. Habla (si bien con admiración, intentando parecer imparcial) de la compra de tres submarinos nucleares por parte de Brasil. Para Rosendo, Brasil aspira a lo grande, a convertirse una potencia, la cuestión armamentística no es sino expresión de esta ambición. Nosotros, no. Por el contrario, nos encontramos más cerca del populismo barato de Chávez que del progresismo “en serio” de Lula. “Quizás por eso no sea casual que en los 22 meses que lleva el gobierno de Cristina Kirchner en el poder, la Argentina haya firmado 85 tratados bilaterales con Venezuela y sólo 23 con Brasil”, dice Rosendo. Dentro de este marco, Rosendo aprovecha para mencionar la visita del Ministro de Defensa de Brasil a la Argentina. Supuestamente, el funcionario brasileño dijo que “los conflictos del pasado -los juicios por las violaciones a los derechos humanos durante el gobierno militar- eran un factor que impedía a la Argentina llevar adelante una política de Defensa con visión de futuro y por esta razón, esta situación perturbaba la cooperación binacional”. Quien escribe ignora si el Ministro del país vecino dijo o no esto. Lo importante, igualmente, es lo que dice Rosendo, el objetivo al que apunta. Para ser un país en serio, con proyección de futuro, debemos dejar de lado el pasado, superarlo. Debemos tener un sistema de Defensa moderno, para ello debemos olvidarnos del pasado. Perdón y Olvido. “No lo digo yo, sino el Ministro de Defensa de un país éxito”, bien podría decir Rosendo con rostro de fingida ingenuidad.

Ahora bien, sin lugar a dudas, la cuestión de la Defensa Nacional, es fundamental. El Imperio, lo sabemos, es capaz de todo, eso no excluye posibilidades de invasión en un mediano o largo plazo sobre la región, en caso de que fallen los intentos de golpe a los gobierno de carácter nacional y popular. Sin embargo, ¿Qué tiene que ver eso con los juicios por los crímenes de lesa humanidad? ¿Cuándo nos defendieron los militares hoy enjuiciados de un posible ataque exterior? Por el contrario, se encargaron de servir a los intereses de las potencias extranjeras; primero Inglaterra, luego Estados Unidos. En este sentido, “nuestro” Ejército se trató de un ejército de ocupación. Lo mismo harían los militares actuales que se sienten identificados con ellos, los que claman por lo mal que los trata este gobierno. Claro, ellos, al igual que sus predecesores, nos quieren defender ¿De quienes? De los comunistas, de los populismos y del Pueblo mismo.

martes, 27 de octubre de 2009

Terminar con el clientelismo eufemismo para terminar con la organización social


Edgardo Pablo Bergna


 .A medida que se incrementa la discusión sobre la asignación por hijo -si debe ser universal o focalizada- crece la demonizaciôn de las organizaciones sociales que reciben subsidios de parte del Estado.

. En paralelo, corren las noticias a través de los grandes medios de comunicación sobre “los 250 millones que “controla” “la comandante K” Milagro Sala, epítome  de una supuesta “espiral de violencia” en la que participan otros “lideres piqueteros”: El kirchnerismo evitó la única tarea que le competía cuando el país se normalizó: desarticular y reinsertar en la sociedad a esos jefes y militantes de piquetes que ya nadie justifica. Hizo todo lo contrario: los organizó y los financió como fuerzas políticas y de choque propias (J.M Solá La Nación 25/10/09). Queda resumido en estas palabras lo que las derechas autóctonas pretenden instalar como “sentido común”: las organizaciones sociales reciben dinero a cambio de ser el brazo armado del gobierno, etapa superior de lo que llaman “clientelismo”… hay grupos de piqueteros que están armados. Sentencia E. Carrió, pitonisa de una derecha encantada por sus oráculos (Página 12 26/10/09).

. Una vez caracterizado el concepto de “clientelismo” y asociado a la apocalíptica idea de milicia kirchnerista, se pretende lo siguiente: En la discusión sobre los programas sociales se presenta como favorable la “universalidad” con el solo argumento de que lo contrario, es “clientelismo”. Si se acepta que: Los programas sociales en vez de ser universales son clientelistas… (E. Carrió Página 12 26/10/09); se debe asumir que estamos en un problema, en tanto que, “clientelismo” no es una oposición válida a “universal”. Dejamos pasar la falacia, pero aclaramos que se corre el eje de la discusión hacia una anomalía que no es propia de la asistencia social focalizada.

. Nos concentramos entonces en el anuncio de que los recursos, o gran parte de ellos, para financiar tal subsidio universal, deberían provenir de la extinción del aporte que hace el Estado a las organizaciones sociales. El pensar siquiera que se transfieran a un programa social que atienda a todos, independientemente de la condición socioeconómica y laboral, recursos asignados a aquellos con necesidades básicas insatisfechas, justamente, por su condición socioeconómica y laboral, hace sospechar de la noción que se tiene de “justicia”. De lo que no cabe duda es de que el mismo esquema fue propuesto por la entonces ministra de Trabajo del gobierno de De Larrúa: Patricia Burlich proponía una asignación familiar universal por hijo ¿Y como obtendría los fondos?  a partir de “una redistribución de los planes asistenciales y una redefinición de las asignaciones familiares. Los gremios se opusieron, implicaba una reducción en las asignaciones familiares del resto de los trabajadores. Vaya manera de interpretar aquello de la redistribución de la riqueza

.A modo de conclusión. Se desprestigia, de ésta manera, la lucha y la organización social y se propende a que el Estado otorgue un subsidio universal individual. El objetivo es la desarticulación de redes sociales para quitarles fuerza a sus reclamos. Atomizando los recursos, se atomiza la fuerza de las demandas y las expectativas. Una vez asociado: lucha social organizada/ clientelismo/ violencia; se habrá cumplido con este el plan.

lunes, 26 de octubre de 2009

Carrió y la dinámica de la Historia



Maximiliano Basilio Cladakis



Que el motor de la Historia es el conflicto, ya lo sabemos desde San Agustín en adelante. El “Santo de Hipona”, precisamente, sostenía que la Historia se encontraba constituida por la lucha entre la “Ciudad de Dios” y la “Ciudad del Diablo”; es decir, por un lado los hombres consagrados a Dios, por el otro, los hombres dedicados a los asuntos terrenales. Si bien luego cambiarán los actores, esta concepción de la Historia atravesará casi la totalidad de la Cultura Occidental. El iluminismo del siglo XVIII, por ejemplo, hablará de la Razón y la superstición. Con Hegel, aparecerán, dos figuras emblemáticas como protagonistas de la Historia: el Amo y el Esclavo. Si bien se trata de figuras abstractas que luego son subsumidas en el devenir del Espíritu Absoluto, serán de una gran influencia sobre Marx. A partir de ellas, el filósofo alemán dirá que la Historia de la humanidad es una lucha entre clases opresoras y clases oprimidas.



Ahora bien ¿A que viene todo esto? ¿Qué tiene que ver San Agustín, Hegel y Marx con Carrió (a quien mencionamos en el título de este texto)? A que, en una entrevista dada a Radio Continental, Carrió afirmó que Kirchner intenta "armar una especie de revolución delirante en las calles entre la oligarquía y el pueblo", por lo que llamó a “guardar la calma” y a no caer en la trampa de Kirchner. Carrió parece que no quisiera que la Oligarquía y el Pueblo se enfrenten (cosa que, en los términos planteados por ella, en estos momentos, sólo podrían pasar en su caudalosa imaginación); lo que le preocupa es evitar el caos social. Si bien, para ella, no existe un conflicto real entre “Pueblo” y “Oligarquía”, (ya que el enfrentamiento no sería más que una estrategia manipuladora de Kirchner) se encuentra tomando partido por uno de los bandos en cuestión. Pues, en la misma entrevista, habló de “piqueteros armados” y criticó duramente a la agrupación jujeña Tupac Amarú. Por lo tanto, si los polos de tensión son “Oligarquía” y “Pueblo”, Carrió está totalmente comprometida con la causa de la primera:  por un lado, es conocido su constante apoyo a las corporaciones agropempresariales, a los multimedios, etc; por otro, su explicita oposición a los piqueteros y diversas agrupaciones de desocupados.


Dentro del conflicto que mueve a la Historia uno elige de que lado estar. Marx, Sartre y Gramsci, sostenían que dicho conflicto es entre opresores y oprimidos. De ser así, no cabe lugar a dudas que Carrió y su arco político están del lado de los opresores.

viernes, 23 de octubre de 2009

Hanglin, el imbécil

 Maximiliano Basilio Cladakis


   El martes 20 de octubre pasado, Rolando Hanglin escribió, para La Nación, una especie de seudo cuento titulado El oligarca. En un estilo que intenta ser mordaz, el columnista del diario fundado por Mitre, narraba las aventuras que debía atravesar el protagonista en un día de trabajo. El señor Fernández (así se llamaba el protagonista del seudo cuento) era un visitador médico que, tras veinte años de trabajo, había logrado  cumplir algunos de sus pequeños sueños: casa propia, una mujer, hijos y su posesión más preciada, un corsa de segunda mano. Su vida era una vida medianamente feliz, sin embargo, cuando salía de su casa para llevar a cabo el trabajo del que dependía su mediana felicidad, se enfrentaba a una serie de inconvenientes. Bomberos que  aprovechaban un semáforo en rojo para pedirle plata, cortes de ruta realizados por gente sin hogar, veteranos de Malvinas que paraban a los conductores para pedir una ayuda económica, chicos de la calle que le lavaban el parabrisa contra su voluntad y que luego de hacerlo le obligaban a que le pagasen por el servicio, etc.  Hanglin describe las vicisitudes del señor Fernández en un tono que intenta ser heroico. Su protagonista, pues,  es un luchador cuya causa radica en otorgarle un mediano buen pasar a su familia y darse pequeños gustos (el mayor de ellos es el auto recién mencionado). Sin embargo, en su camino se tropieza con eventos que le son ajenos. Allí afuera hay una jungla y esa jungla es algo totalmente ajeno a él. El señor Fernández es un pequeño profesional de clase media, que, cuando está en la calle, es constantemente amenazado por una caterva de vividores y de ladrones. Él no tiene nada que ver con ellos, y su lucha diaria tampoco. En las últimas líneas del texto, unos manifestantes envidiosos, al ver su automóvil, lo acusan de ser un “oligarca”. Lo que para algunos podría resultar un insulto (para los manifestantes efectivamente lo es); no es tal para el protagonista.  Al volver a su casa, luego de tantos disgustos y esfuerzos, el señor Fernández se encuentra regocijado por el hecho de que lo hayan llamado de esa manera. Hanglin culmina su texto, señalando que ese es el sueño de todos los argentinos, es decir, ser un oligarca “que posee infinitas hectáreas en la Pampa húmeda y que se embarca para pasar medio año en Paris”. Si bien el señor Fernández no es un Anchorena, él ha logrado algunas cosas. Hanglin saluda estos pequeños triunfos, el ser, aunque sea en escala miniatura, un pequeño oligarca.

  Si bien, de este seudo cuento podrían decirse varias cosas  (tal vez las más destacables puedan ser lo mal escrito que está y la conjunción de racismo y de clasismo que destila en cada línea), lo que es interesante señalar es el paralelismo de este escrito con otro. Se trata de una canción: El imbecil de León Gieco.

      En esta canción (que pertenece al disco Orozco), León Gieco bien podría estar hablando del señor Fernández. Un hombre de clase media que se ve acosado por el miedo que le inspiran las clases abandonadas, clases que, en su imaginación, son un peligro constante para sus pequeños logros. Aquí también el auto, al igual que en el caso del señor Fernández, ocupa un lugar central: “cerrás las puertas de tu auto falo, cuando los chicos te piden un mango”. El correlato con el texto de Hanglin es notorio, los pobres y los negros, son vividos como una amenaza constante, el auto es la encarnación de su lucha. Por otro lado, el protagonista anónimo de la canción les enseña a sus hijos: “soy su padre y les voy a explicar que piden para no trabajar”. También para Hanglin los que piden lo hacen porque son vagos, porque intentan vivir del trabajo de los otros, de aquellos que, por medio de su”esfuerzo”, lograron ser “alguien en la vida” como el señor Fernández. Uno y otro personajes, son prácticamente, el mismo.

   Sin embargo, lo que para el columnista de La nación es un héroe que merece todo elogio, para León Gieco, se trata de un imbecil ¿Por qué llamarlo “imbecil” y no otorgarle otro calificativo más fuerte? ¿Acaso ese individuo cantado por León, ese señor Fernández escrito por Hanglin, no es un racista, un fascista? Sí, lo es. Sin embargo, a diferencia del oligarca (a quien podríamos llamar, directamente, “hijo de puta”), no es dueño de nada, por el contrario, puede perder aquello de lo que tanto se jacta en cualquier momento. “Que nunca te echen, rogale a tu Dios, porque en el culo te pondrás ese auto”. El señor Fernández es, simplemente, un imbecil que intenta identificarse con los que están por encima de él, cuando, en verdad, su suerte está más cerca de aquellos a los que teme y desprecia. Su racismo, su clasismo y su fascismo no son otra cosa que una imbecilidad útil. Por más que le pese, eso que se encuentra “afuera” es también su responsabilidad y, en cualquier momento, puede convertirse en uno de  los que considera como “subhumanos”.

   El héroe hangliniano es, por tanto, un imbécil. Más allá de las diferencias entre el personaje y su autor, (es de imaginar que Hanglin no tiene un corsa de segunda mano)  esta categorización, sin lugar a dudas, puede aplicarse a ambos.


miércoles, 21 de octubre de 2009

Casaretto: clientelismo y violencia

Maximiliano Basilio Cladakis




El obispo Jorge Casaretto mostró su preocupación por la actualidad argentina. Por un lado, refiriéndose al escrache sufrido por Gerardo Morales y a la toma del Consejo Deliberante de Mar del Plata, reconoció que nos encontramos en medio de una escalada de violencia. Por otro, habló del proyecto presentado por la Iglesia acerca de la asignación universal por hijo. Si bien, la razón principal de ser de este proyecto es el “escándalo” de la pobreza, el obispo señaló que se trata, también, de una forma de acabar con el clientelismo (Martín Dinatale, de La Nación, habla de “Klientelismo” al referirse a las palabras de Casaretto).



En lo concerniente a lo primero, es decir, a la violencia, podríamos señalar que tal vez, la violencia “en sí” no sea lo que realmente le preocupa a Casaretto, sino más bien quien ejerce esa violencia y sobre quien. En el caso del escrache al presidente de la UCR, supuestamente se trató de un grupo de “kirchneristas”, mientras que, en la toma del Consejo Deliberante, fue un grupo de desocupados. Cuando ocurrió el conflicto con el “Campo”, Casaretto fue uno de los defensores de los empresarios del agro. Cortes de ruta, amenazas a legisladores, tomas de bancos, golpizas y escraches, no caben dudas que son actos de violencia, sin embargo, al obispo no le parecían preocupar. Claro, no se trataba de pobres ni de “sicarios del populismo K”, sino de aquel sector históricamente aliado a la Iglesia. Con respecto a lo segundo, al “clientelismo” (o “klientelismo” para ser más precisos), dejando de lado lo que pueda pensarse de instituciones como Caritas y demás, y las razones de porqué si una acción la realiza el Estado se trata de clientelismo pero no es así si la realiza la Iglesia, la utilización del concepto mismo implica un posicionamiento ideológico y un posicionamiento de clase. Se trata de “clientelismo” cuando un gobierno o agrupación política lleva a cabo políticas que benefician a los sectores humildes. Sin embargo, cuando una dirigente política como Carrio les guiña el ojo a los representantes de las entidades patronales del agro, afirmando que las retensiones van a desaparecer, o cuando esta misma dirigente asegura que va a defender como sea los intereses de los oligopolios multimediáticos, eso es simplemente de hablar de un proyecto de “país serio”, proyecto que es el mismo que el que desea la Iglesia.



Es algo sabido de sobra que la Iglesia, en la Argentina, ha estado, en su mayor parte, aliada a los intereses del bloque histórico dominante (es decir, de la oligarquia  y de los grupos financieros extrajeros). Aún hoy lo sigue estando; y las palabras de Casaretto no hacen más que confirmarlo.






domingo, 18 de octubre de 2009

Carta Abierta a L´Unità

Escribimos desde la Argentina y no sería de nuestro interés enviar este escrito si no sintieramos la necesidad de contestar a un artículo previamente publicado por L´Unità, diario que seguimos desde nuestro país por su línea editorial; la cual, aún con la necesaria adaptación a los tiempos que corren, no ha ocultado la huella de su fundador y eso agradecemos.

El miércoles 2 de septiembre de 2009, L´Unità publicó un artículo firmado por el diputado argentino Fernando A. Iglesias: Leggi ad hoc e tv: in Argentina Kirchner studia da Caimano que, creemos, siguió la fórmula que las derechas de nuestro país utilizan para oponerse a la nueva ley de medios audiovisuales: descalificar al congreso, que es vigente hasta el 10 de diciembre, y tergiversar la realidad ya que tienen los medios de comunicación a su disposición en tanto se manifiesten en contra de la mencionada ley. No se ha escuchado, hasta el momento, ninguna crítica “técnica” ni se han publicado los debates llevados a cabo por sociedades intermedias, organizaciones de trabajadores de medios, universidades y académicos en todo el país.

No sabemos donde está la “cadena público-privada de medios subordinados al régimen político” que manifiesta el Diputado Fernando A. Iglesias. Lo que si sabemos y nos consta es que se trata de una ley antimonopólica que lesiona los intereses de los grandes medios de comunicación, los cuales parece defender el diputado en tanto que el 83 por ciento de los contenidos que circulan son propiedad del grupo Clarín y Telefónica. También sabemos que la actual ley vigente (que es la que la nueva ley vendría a reemplazar) surge durante la última dictadura militar que asoló a nuestro país. En esta ley se establece que la condición de posibilidad para obtener la licencia de un medio es que se trate de una asociación con fines de lucro. Esto implica que instituciones tales como universidades, organismos de derechos humanos, y demás, se ven desprovistos de la libertad de expresión que el autor del artículo dice defender con ahínco. La nueva ley establece, por el contrario, que, sin afectar el ámbito privado, instituciones y organismos públicos (no confundir público con estatal como suele hacerse desde las derechas) también contarán con el derecho a expresarse.

Es por esto que la equiparación de la ley que comenzó a debatirse en la Cámara de Diputados con la relación de Silvio Berlusconi y los medios italianos, es, sin intención de sonar desmesurados, un sinsentido. Que el autor de la nota forme parte de un frente opositor al Gobierno Nacional y que, por tanto, su intención más profunda sea descalificar a este, no justifica ni la mentira ni el fraude. Sobre todo cuando de lo se trata es de democratizar la comunicación y la información, que es algo que los argentinos hace ya mucho tiempo que nos debemos.

Tanto la nueva ley como la de la Dictadura se encuentran a disposición de cualquiera; en Internet pueden encontrarse sin ningún problema. Nuestra preocupación es que los lectores de vuestro periódico se vean confundidos con respecto a los acontecimientos de nuestro país. Los únicos que se sienten tocados en sus intereses frente a lo que se sostiene en los puntos que conforman la nueva ley son los oligopolios que conforman la corporación multimediática. El mismo Frank La Rue, relator especial de la ONU para la libertad de expresión y de opinión, defendió la nueva ley y sostuvo que representa "un avance en América Latina frente a la progresiva concentración de medios".

Por todo esto, creemos que sería positivo que en vuestro periódico se realice alguna aclaración con respecto a lo dicho por el Diputado Fernando Iglesias. No hace falta que les recordemos que, para quien hubo sido vuestro fundador, la cuestión de los medios de comunicación y los intereses a los que estos responden eran algo fundamental. Para Gramsci, la democratización política implicaba una democratización cultural, y, precisamente, es a esto último a lo que apunta la nueva ley de medios.

Un saludo Cordial.

Edgardo Pablo Bergna
D.N.I. 13.266.946

Maximiliano Basilio Cladakis.
D.N.I. 27535736

A continuación, publicamos, en castellano, la nota completa que motivo nuestra carta

Leyes ad hoc y tv: en la Argentina Kirchner estudia para ser Caimano
di Fernando A. Iglesias
Eran los años ochenta. Trabajaba yo en Potenza y tenía un amigo que a cada absurdidad de la política italiana decía, con expresión desencantada, «querido amigo mío, acá, vamos a terminar como en la Argentina». Parece que ya estamos. Sin lugar a dudas no por el nivel, inalcanzable hoy en Europa, de subdesarrollo y pobreza que los argentinos logramos auto-administrarnos. Sí, en cambio, por el deterioro y la corrupción de la política que – si nos fijamos en la trayectoria argentina – no anuncia nada bueno para Italia. Como si las escenas de berlusconismo explícito que los diarios traen cada día a mi Buenos Aires no fueran suficiente, leyendo a Luigi de Magistris en “l’Unitá” de estos días encuentro descripciones que parecen hechas para la Argentina de los Kirchner. Pero tal vez la coincidencia entre el populismo derechista de Berlusconi y el izquierdista de los Kirchner es la más inesperada: la nueva ley de medios audiovisuales que los Kirchner están intentando hacer aprobar antes de que la mayoría en el Congreso argentino cambie en diciembre después de su derrota del 28 de junio (sí, en la Argentina es posible adelantar las elecciones de seis meses si te resulta conveniente para intentar ganar aunque después te toque una linda derrota y el país tenga que quedarse durante medio año con un Parlamento que no se corresponde con los votos ya expresados). La ley presentada, che menta la expresión «Poder Ejecutivo» 31 veces pero no usa nunca, ni siquiera una vez, las voces «Congreso», «Parlamento «oposición», merece la creación de una nueva categoría política: el kirchnoberlusconismo.

El kirchnoberlusconismo se define por la ambición, sino la capacidad, di hacer pasar como «la realidad» un horrendo flujo de vulgaridad y mentiras creadas y distribuidas por una cadena público-privada de medios subordinados al régimen político. Autoridad de aplicación y comisiones bicamerales en mano de la mayoría, fiadores elegidos por el Ejecutivo, medios publicos usados como agencias de propaganda gubernamental, empresarios amigos del poder que compran diarios y radios como si fuesen caramelos y se ponen inmediatamente a expulsar los periodistas críticos y muchás más violaciones del pluralismo dedicadas a la construcción de un monopolio mediático cuyos efectos a largo plazo sobre la política los italianos bien conocen, son la parte central del proyecto kirchnerista de estos días, defendido por algunos sectores políticos que se dicen progresistas con la excusa de la guerra contra el diario Clarín, ex socio del Gobierno.

Con el olfato de los demagogos, los Kirchner lograron traer a su bando también algunos sectores populares con una maniovra de antología: el «fútbol gratis» en la tv. Con incluso Maradona y Julio Grondona, presidente de la AFA (30 años de poderes absolutos al mando del fútbol argentino empezados en plena dictadura) aplaudiendo en la ceremonia de inauguración transmitida en directo por cadena nacional y la Presidenta Cristina Kirchner equiparando los abonos fútbol tv con la horrenda tragedia de los desaparecidos. Sólo falta Luciano Moggi y estamos nosotros también.

*Diputado argentino (Coalición Civica)

02 de Septiembre de 2009